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sábado, 19 de enero de 2013

EFEMERIDES: 19 DE ENERO 1986. Fallece Enrique Tierno Galvan

Nació en Madrid en 1918. Cursó el bachillerato en el instituto Cervantes. Tras sus experiencias juveniles durante la Guerra Civil, en la que militó en el bando republicano, inició su carrera política como figura de la oposición al franquismo desde la Universidad. Durante los años cincuenta y setenta simbolizó el descontento primero y la rebelión después de parte de la comunidad universitaria.
Doctor en Derecho, Doctor en Filosofía y Letras, Catedrático de Derecho Político desde 1948 hasta 1953 en la Universidad de Murcia, y desde 1953 hasta 1965 en la Universidad de Salamanca, y fue en esta última donde aglutinó un núcleo de profesores y estudiantes, algunos de los cuales —Como Raúl Morodo o Fernando Morán— pasaron de discípulos a colaboradores políticos. Se le conocía también como el «viejo Profesor», alusión cariñosa con la que ya se le había bautizado.Fue el primero en traducir el Tractatus de Ludwig Wittgenstein y realizó importantes estudios sobre la novela picaresca, la novela histórica y la sociología de masas. Hombre muy culto, escribió unas interesantes Acotaciones a la historia de la cultura occidental en la Edad Moderna (1964) y tradujo la obra fundamental de Edmund Burke, las Reflexiones sobre la Revolución Francesa
En Salamanca dirigió un Boletín Informativo del Seminario de Derecho Político, que utilizó de plataforma de opinión y creó una Asociación por la Unidad Funcional de Europa, de corta vida y con un ideario político que mezclaba el humanismo y el europeísmo y que se decía socialista sin pertenecer por ello al PSOE. Por sus actividades políticas sufrió el rigor de las cárceles franquistas en 1957Su prestigio político e intelectual queda consolidado en los años setenta, tras su confuso ingreso y expulsión de la Agrupación Socialista Madrileña —que teóricamente obedecía al PSOE histórico, cuya ejecutiva estaba afincada en Toulouse—, su presentación como intelectual marxista pero no «escolástico» y su expulsión a perpetuidad (junto a otros catedráticos y profesores universitarios como José Luis López Aranguren y Agustín García Calvo) de la Universidad española tras las protestas estudiantiles, iniciadas en Madrid en 1965, en contra de la dictadura franquista y que él apoyó. En 1966 se traslada a Estados Unidos donde fue profesor en la Universidad de Princeton (1966–1967), y se convirtió en el líder de la Federación Socialista en Madrid —también conocido como el «grupo de Marqués de Cubas», por su domicilio de actuación—, con el que buscaba liderar a todo el socialismo del interior. Tras una entrevista con Rodolfo Llopis en París en 1966, y al regresar a España, en 1968, funda el Partido Socialista del Interior (PSI), que posteriormente, en 1974, pasó a llamarse Partido Socialista Popular (PSP). Ese mismo año, junto al Partido Comunista de España (PCE), el Partido del Trabajo de España (PTE), el Partido Carlista (PC) y numerosas personalidades independientes, formaría la Junta Democrática de España (JDE).
Durante la Transición, que le permitió volver a la Universidad española en 1976, tuvo que hacer frente a un PSOE refundado desde el interior por socialistas vascos, madrileños y sevillanos y liderado por Felipe González, que le arrebató gran parte del liderazgo en el campo de la izquierda socialista. Los miembros de este partido le acusaban de confusionismo ideológico y oportunismo político, en unos momentos en que las manifestaciones políticas de González y su grupo eran extraordinariamente radicales y antimonárquicas. La táctica del PSOE era además opuesta al aperturismo del PSP hacia el PCE, los monárquicos o Comisiones Obreras. Aunque Tierno reafirmó en el I Congreso del PSP en 1976, la línea marxista y revolucionaria de su formación política no pudo competir con un PSOE apoyado, reconocido e incluso financiado por la mayoría de los partidos socialistas europeos. En las primeras elecciones democráticas de junio de 1977, obtuvo el acta de diputado por Madrid, en las listas de la coalición Unidad Socialista, formada entre el PSP y la Federación de Partidos Socialistas, y que obtuvo seis diputados. En agosto de ese año, inteviene en resolver el secuestro de ocho rehénes por parte un miembro del Grapo.1 Condenado a la marginación política por el PSOE, que vetó su participación en la redacción de la Constitución, Tierno aceptó la integración del PSP en el PSOE en abril de 1978, y con este partido volvió a salir diputado en 1979 y 1982. Elegido presidente honorario del PSOE como un reconocimiento a su prestigio y carisma en abril de 1978, abandonó ese cargo por discrepancias con la ejecutiva de González en 1979, entonces embarcada en el abandono del marxismo y la marginación definitiva del socialismo madrileño.
En las primeras elecciones municipales de la democracia (abril de 1979) se presenta a la alcaldía de Madrid. Aunque su partido no es el más votado (fue la UCD), una coalición con el PCE le da la alcaldía. Su popularidad como alcalde fue enorme, siendo reelegido en 1983 con mayoría absoluta, siendo, hasta la fecha, el único socialista en lograrlo. Su labor como alcalde suscitó una extraña unanimidad a su favor, que fue más allá de su filiación política y su fama traspasó las fronteras del país llegando a presidir la Federación Mundial de Ciudades Unidas. Madrid vivió en esos años un espectacular renacimiento de su vida cultural, artística y social, adormecida durante el franquismo, que se conoció como «movida madrileña» y que llegó a identificarse con la figura misma del «viejo Profesor» y su particular populismo, que conectaba tanto con la juventud como con la tercera edad. Murió en enero de 1986 en Madrid siendo alcalde y fue despedido por el pueblo de Madrid con una multitudinaria manifestación de duelo que colapsó la ciudad entera. Es muestra de su carisma irrepetible el que el PSOE madrileño no haya encontrado un sustituto a su altura desde entonces y haya fracasado en sus intentos de recuperar la Casa de la Villa en los años noventa. De sus abundantísimos trabajos políticos, jurídicos y ensayísticos destacan su libro de memorias Cabos sueltos y los celebres Bandos municipales redactados por él mismo, llenos de ingenio, fina ironía y gran talento literario

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