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martes, 10 de febrero de 2015

VA DE ANIMALES: EL CARACOL.

El caracol representa un filo extenso de moluscos llamados gasterópodos que se caracterizan por tener una concha espiral. Existen caracoles marinos y terrestres que son apreciados por el hombre, principalmente por fines gastronómicos y de colección. Existen más de 75,000 especies
Los caracoles se mueven como los gusanos, alternando contracciones y elongaciones de su cuerpo, con una proverbial lentitud. Producen mucus para ayudarse en la locomoción reduciendo así la fricción. Esta mucosidad contribuye a su regulación térmica, también reduce el riesgo del caracol ante las heridas, las agresiones externas, notablemente las bacterianas y fúngicas, ayudándoles a mantenerse lejos de insectos potencialmente peligrosos como las hormigas. El mucus sirve además al caracol para desembarazarse de ciertas substancias como los metales pesados y entra también en la composición de la cubierta.
Cuando se retrae en su concha, segrega un tipo especial de mucosidad que se polimeriza, para cubrir la entrada de su caparazón con una estructura llamada opérculo. Es similar en algunas especies de babosas, algo parecido a una cáscara debajo de su piel superior para prevenirlas de desecarse por completo. El opérculo de algunos caracoles tiene un olor agradable cuando es quemado, por eso a veces es usado como un constituyente del incienso. Este opérculo suele ser fino en las especies terrestres y en otras como las marinas, muy mineralizado.
Descontando los caracoles marinos, en invierno o en estaciones secas, muchas especies terrestres o de agua dulce, hibernan en su concha sellándose con el opérculo, que le sirve de protección para la hibernación y que es destruido en la primavera o cuando el entorno se hace más húmedo. Algunas especies se reúnen e hibernan en grupos mientras que otras se entierran antes de la hibernación.
El caracol de tierra más grande es el caracol gigante africano (Achatina fulica) que puede medir hasta 30 cm; Pomacea maculata (familia Ampullariidae), el caracol de manzana gigante, es el caracol más grande de agua dulce, con su tamaño que alcanza los 15 cm de diámetro y más de 600 g de peso. El más grande de todos los caracoles es el Syrinx aruanus, una especie marina que vive en Australia.
Las formas de las conchas de ciertos caracoles de mar (Conus, Cymbiola) están constituidas por la versión biológica de un autómata celular.
Cuando el caracol crece, también lo hace su concha. Un caracol cerrará una sección de su concha y añadirá una nueva cámara al crecer, cada cámara será más grande que la anterior por un factor constante. Como resultado, la concha formará una espiral logarítmica. En algún momento, el caracol construye un reborde alrededor de la apertura de la concha, deja de crecer, y comienza a reproducirse.
La concha del caracol y las cubiertas de los huevos están formadas principalmente por carbonato de calcio como las conchas de otros moluscos. A causa de esto, requieren una buena cantidad de calcio en su dieta y ambiente acuoso para producir una concha fuerte. Una carencia de calcio, o una fluctuación en el nivel de pH en su entorno, probablemente hará que su concha sea fina, se raje, o tenga agujeros. Por lo general, un caracol puede reparar su daño en la concha con el tiempo, si sus condiciones de vida mejoran, pero algún deterioro lo bastante grave podría ser fatal para el caracol. Es por eso que los caracoles se desarrollan mejor en las zonas calizas. Donde el carbonato cálcico escasea, algunas especies faltan y otras, las más adaptables, tragan piedrecitas que contienen calcio, roen huesos, pintura caliza o plantas ricas en calcio.
La vida de los caracoles varía de una especie a otra. En su hábitat natural, los caracoles Achatinidae viven alrededor de entre 5 a 7 años y los caracoles del género Helix aproximadamente de 2 a 3. Los caracoles manzana acuáticos viven sólo 1 año aproximadamente. La mayor parte de las muertes son debidas a depredadores o parásitos. En ocasiones, los caracoles han vivido más allá de su vida normal, hasta los 30 años o más.
Se encuentran tanto en ecosistemas terrestres como en marinos y de agua dulce, adaptándose a una amplia variedad de hábitats, desde las zonas profundas de los océanos hasta las zonas litorales y en todas las masas de agua dulce; en tierra se encuentran desde los desiertos hasta en montañas a grandes altitudes. Los caracoles terrestres están muy bien adaptados a los cambios de humedad; algunas especies del desierto pueden permanecer selladas en el interior de sus gruesas conchas o cubiertas durante dos o más años.Posee cuatro cuernos, dos superiores retráctiles, muy sensibles, terminados por los ojos, y dos inferiores más pequeños que son órganos del tacto.
Los caracoles, en general, se alimentan de materia vegetal (fitófagos), sobre todo de algas y de materia en descomposición, y son miembros importantes de la red trófica, ya que son una fuente de alimento para los peces y las aves acuáticas. También hay especies carnívoras y carroñeras.
Los caracoles son presa de gran número de animales y también son apreciados como alimento por los seres humanos. Los escargots, los caracoles de la cocina francesa, son producto de la cría de caracoles de tierra. Otros caracoles comestibles son la oreja de mar de California y Japón, el bígaro europeo, el bígaro sudafricano y el estrombo gigante.
Los caracoles tienen muchos depredadores naturales, incluyendo otras especies de caracoles, escarabajos, Serpientes, sapos, tortugas, una oruga depredadora y aves como gallináceas, faisánidas, acuáticas, anátidas, túrdidos, además de un gavilán caracolero especializado en cazar caracoles de laguna.
Se sabe de igual forma que durante su ciclo reproductivo en la etapa de huevecillos, estos son presa de varios depredadores como el caso de los ciempiés o escolopendras (quilópodos). Los humanos también aportan grandes peligros para los caracoles. Además de la amenaza obvia de pisarlos, la contaminación del agua y la lluvia ácida destruyen sus caparazones y los envenenan, causando la extinción de muchas de estas especies. Además, los caracoles son usados en la alimentación humana en todo el mundo.
nte el invierno (normalmente desde octubre hasta finales de abril). También pueden detener su actividad en verano en condiciones de sequía, lo que se le conoce como estivación. Para mantenerse húmedos durante la hibernación, sellan la apertura de su concha con una capa seca de mucosidad llamada epifragma.
Los caracoles son hermafroditas, producen tanto espermatozoides como óvulos. Deben acoplarse porque no pueden autofecundarse. Están equipados de un pene y del órgano receptivo correspondiente. Otros, como los caracoles manzana o Ampullariidae, son hembra o macho. Los caracoles de jardín, por parejas, se inseminan el uno al otro, para fertilizar internamente sus óvulos. Generalmente, en la primavera y el otoño de las zonas templadas, mientras el tiempo permanece caliente y húmedo.
La reproducción se hace generalmente de noche y dura de promedio 4 horas. Se lanzan el uno al otro una saeta espiral de carbonato cálcico, que desaparece en el interior del receptor, donde se disuelve y libera el esperma. Después hacen un agujero, enterrando sus huevos algunos centímetros bajo la superficie de la capa fértil. Pasados 12 días (hasta 1 mes según las condiciones climatológicas), estos huevos eclosionan y surgen las caracolitas. Cada puesta consiste en hasta ~100 huevos. Son capaces de poner huevos una vez cada mes.
Cada caracol pone de 70 a 140 huevos. Los entierran en un hoyo, donde permanecen de 15 a 20 días hasta que nacen los pequeños caracolitos. Suelen tener dos reproducciones al año: una en primavera, la otra en otoño.

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