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lunes, 21 de enero de 2013

EFEMERIDES: 21 DE ENERO DE 1793.París, Luis XVI es ejecutado con la guillotina.

Luis XVI (1754-1793) fue el último rey absoluto de Francia. El fin trágico de su reinado y el triunfo de la Revolución Francesa a continuación, han convertido a Luis XVI en último representante de un tipo de Régimen, lo que los revolucionarios llamaban el Antiguo Régimen, a pesar de que tras la derrota de Napoleón los Borbones retornaron por varias décadas al trono francés. Pero, de hecho, la situación de Francia ya nunca sería la misma a la que había en 1789, cuando comienza la Revolución.
Luis XVI había nacido en Versalles, cerca de París, en 1754, hijo de Luis Fernando y María Josefina de Sajonia. Su abuelo fue Luis XV, rey de Francia entre 1715 y 1774. El padre de Luis XVI murió de tuberculosis siendo el niño muy joven, por lo que la sucesión se trasladaba directamente al nuevo Delfín de Francia, Luis XVI, que tenía entonces once años (su hermano mayor había muerto cuatro años antes). Su educación fue esmerada, destacándose en los estudios de ciencias y letras, más que en los políticos o administrativos, orientados a futuros reyes. En su infancia y juventud, el Delfín demostró inteligencia y dotes para las lenguas. Aprendió latín e inglés, y tenía un comportamiento bondadoso y tímido. Casó en 1770 con María Antonieta, hija del Emperador de Austria Francisco I, y tuvo un matrimonio difícil por una disfunción sexual, al menos hasta 1773. Sus hijos no empezarían a nacer hasta 1778.No estaba preparado, de todos modos, para cargar con el peso de la corona francesa, la más poderosa del continente europeo por entonces, a la muerte de su abuelo en 1774, cuando tenía sólo veinte años.
La situación interna del país era muy delicada desde los desastres de la Guerra de los Siete Años (1757-1764), en la que Francia perdió numerosas colonias, sufrió aparatosas derrotas a manos de los ingleses, y vio su Hacienda tocar fondo. Luis XV no había conseguido devolver al Tesoro francés su solvencia, y el problema fue trasladado a su nieto, que lo arrastró hasta el convulso final del reinado. Paralelamente a los problemas hacendísticos, que eran muy graves, el absolutismo borbónico estaba siendo disputado por nuevos ideales que cuestionaban su infalibilidad. El rey restableció los Parlamentos (con capacidad legislativa que acortaba el poder del rey, abolidos por Luis XV) para agradar al pueblo, pero ello le llevó a enfrentarse a nobles e Iglesia. El conde de Maurepas se hizo cargo de la situación hasta 1781, año en el que murió. También se llevaron a cabo reformas de gran entidad en los asuntos financieros por los ministros Turgot y Malesherbes, pero que chocaron con los intereses de la nobleza, reacia a pagar impuestos por su situación privilegiada.Desde 1776, Francia se alinea junto a los rebeldes en la guerra de Independencia de las Colonias americanas. El precio de sostener la guerra en otro continente supuso nuevos créditos internacionales que aumentaron la deuda del país, para luego firmar una paz que aunque victoriosa, aportaba muy poco a FranciA.
Los sucesivos intentos de Luis XVI por sanear la hacienda fueron fracasos rotundos, hasta el extremo de que el rey tuvo que convocar la Asamblea de Notables para solicitar impuestos a la nobleza en 1787, pero esta se negó rotundamente. Intentando atajar la negación de los nobles, Luis convocó los Estados Generales en 1789, algo que ningún rey hacía desde 1614. Su intención era trasladar mayor poder al Tercer Estado para poder sacar adelante su política económica, pero resultó ser demasiado tarde. De tal modo que las clases más desfavorecidas por la bancarrota, incapaces de esperar más, desataron la Revolución Francesa.Los acontecimientos se precipitaron rápidamente, y el Tercer Estado, autoerigido en Asamblea Nacional, tomó como objetivo lograr la soberanía popular. Asustado por los acontecimientos, Luis intentó hacerse con el control de la Asamblea, pero a través del Juramento del Juego de la Pelota, sus líderes se negaron a acatar la autoridad real hasta haber logrado una Constitución para Francia. La situación se le iba de las manos al rey, que fue trasladado por los revolucionarios al Palacio de las Tullerías, prácticamente como un prisionero, aunque con los lujos de su condición.
Al comprobar las intenciones de la Asamblea Nacional, Luis intentó escapar de Francia hacia Bélgica en 1791, y solicitó la intervención de las potencias europeas para la conservación de la monarquía absoluta en Francia. Durante su huida, él y su familia fueron capturados en Varennes, y trasladados de vuelta a Paris, donde vivieron bajo arresto. En 1792, el manifiesto de Brunswick, por el cual el Duque de Brunswick amenazaba con invadir Francia con tropas prusianas si no se liberaba al rey, fue la prueba definitiva que los revolucionarios radicales necesitaban para acusar al rey Luis XVI de atraer a los enemigos de la Revolución contra Francia. Juzgado por alta traición, Luis XVI fue guillotinado el 21 de enero de 1793. Poco después le siguió su esposa, Maria Antonieta, el 16 de Octubre del mismo año. El matrimonio había tenido cuatro hijos: María Teresa (1778-1851), Luis José (1781-1789), Luis Carlos (1785-1795, murió en prisión) y María Sofía (1786-1787). Sólo la mayor sobrevivió.

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