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sábado, 24 de enero de 2015

OBJETOS COTIDIANOS: LA BOMBILLA.

Piensa cómo era el mundo antes de que existiera un invento aparentemente tan simple como la bombilla… Pues como habrás imaginado, los únicos medios que el hombre tenía para crear luz eran el fuego, las velas y las lámparas de aceite.
El invento de la bombilla se atribuye generalmente a Thomas Alva Edison, que presentó el 21 de octubre de 1879 una lámpara práctica, que lució durante 48 horas seguidas sin ninguno tipo de interrupción. Le condecieron la patente el 27 de Enero de 1880, a pesar de que también existen argumentos de que el artífice de este invento fue Warren de la Rue y que otros inventores como Joseph Swan, Henry Woodward, Mathew Evans, James Bowman Lindsay o Heinrich Goebel también habían desarrollado modelos que funcionaban en laboratorio. De hecho, este útimo ya había registrado su propia bombilla incandescente en 1855, mucho antes por tanto que Thomas A. Edison. No solicitó una patetente inmediatamente pero en 1893, el mismo año de su nacimiento, su invento fue admitido como anterior al de Edison.
Edison había nacido en 1847 en una familia humilde. Nunca destacó en los estudios pero desde pequeño dedicaba su tiempo libre a realizar experimentos porque le encantaban la física y la química. Con 22 años se fue a vivir a Nueva York y allí encontró trabajo. Con el dinero que ganó, y decidido a ser inventor, creó el primer laboratorio en el mundo dedicado a la investigación industrial. De hecho, ha pasado a la historia como el hombre que más inventos ha realizado, ¡en total 1.093!… pero se sabe que en realidad muchos de ellos fueron creados por los ingenieros que trabajaban en su empresa pero que luego Edison los patentaba y firmaba como si fueran suyos.
En el caso de la bombilla, en 1879 Edison hizo una demostración de cómo funcionaba ante tres mil personas en un parque y la mantuvo encendida durante 48 horas seguidas para que todo el mundo viera su utilidad. Tres años después, inauguró en Nueva York la primera central eléctrica del mundo para generar alumbrado en las calles. La primera calle que tuvo el honor de ser iluminada fue Wall Street, en Manhattan.
La bombilla, también llamada lámpara incandescente,es un dispositivo que emite luz debido al paso de corriente eléctrica a través de un filamento que se encuentra en el interior de un cuerpo (llamado ampolla) de cristal que ha sido rellenado por algun gas inerte como el argón. El filamento alcanza la incandescencia, tomando un brillante color blanco, cuando la corriente eléctrica circula a través de él. El promedio de vida de este tipo de bombilla es de unas 1000 horas.
El filamento en una bombilla está hecho de un material largo e increíblemente fino. En una típica bombilla de sesenta vatios, el filamento es de unos 2 metros de largo, pero una centésima parte de pulgada de espesor. Esto está formado en una doble bobina. Esto quiere decir que el filamento está enrollado para hacer una bobina, y entonces esta bobina se vuelve a enrollar para hacer una bobina más grande. El material utilizado normalmente en todas las bombillas de incandescencia es el Tungsteno, el cual es el ideal para los filamentos.
Así, la bombilla, además de estar formada por el filamento y la ampolla, estaría formada por una pieza llamada casquillo( con polos positivo y negativo), que es la que hace contacto con el dispositivo que administra la corriente de alimentación, un soporte, el gas inerte, un vástago, que es barra o varilla metálica que sirve para unir o sostener otras piezas, y los hilos conductores.
La bombilla es uno de los inventos más utilizados por el hombre desde su creación hasta la fecha. Según un ranking de la revista Life es la segunda más útil de las invenciones del siglo XIX. La comercialización de la bombilla por parte de la compañía de Thomas A. Edison estuvo plagada de disputas de patentes con sus competidores. Ahora, han pasado más de 100 años desde que se inventó la bombilla eléctrica y su principio básico apenas ha cambiado desde su invención. Lo que sí ha variado son las formas de las bombillas.
Las bombillas incandescentes pueden encontrarse en diversas formas, tamaños, y colores. La ampolla de cristal puede ser completamente transparente, opalizada, pulida, coloreada con diferentes tonos, e incluso puede incorporar un reflector. En cuanto a su forma es igualmente diversa: esférica, forma de llama o vela, cilíndricas, cónicas, sin olvidar la típica forma de “bombilla” clásica. Un caso especial son las bombillas incandescentes llamadas “Ojo de buey”. Su forma es cónica e incorporan un reflector en la parte inferior destinado a concentrar la luz en un determinado punto. Es una bombilla interesante para la iluminación de puntos concretos, localizados. Hoy en día, existen distintos tipos de bombillas que están sustituyendo a las bombillas tradicionales : Halógenas, Fluorescentes, LEDs y de descarga.
En España las bombillas incandescentes más habituales son aquellas pensadas para trabajar con una tensión de 230V, aunque también se pueden encontrar bombillas diseñadas para baja tensión: 12 ó 24V. El consumo de estas bombillas es muy variable, pudiendo encontrarse una amplia gama de potencias: 25, 40, 60, 75, 100, 150, 200, 300, y 500 W. Por otra parte, cada tipo de bombilla tiene aplicaciones diferentes. Por ejemplo, las halógenas producen luz intensa en habitaciones y son utilizadas para uso decorativo. Estas bombillas hacen que los colores se vean más nítidos a la vista, para resaltar objetos decorativos. Cuanto más cerrado es el ángulo, más concentrada es la luz y cuanto más grande la luminosidad, es más difusa. 
Por otra parte, las fluorescentes tienen una luz fría, son recomendables para usos muy prolongados, consumen poca energía y ofrecen más luz por menos vatios. Se usan sobretodo en grandes áreas o almacenes. Asimismo, las LEDs se aplican en fachadas o monumentos, y su objetivo principal es la dramatización de exteriores.
Por último, las bombillas de descarga se usan más en proyectos para iluminación de fachadas, lámparas de estacionamiento, canchas, lámparas industriales, monumentos y puentes
Ha pasado más de un siglo desde la creación de la bombilla y la verdad es que las de hoy en día son casi iguales a aquellos primeros modelos. Son usadas en todo el mundo porque duran mucho y son económicas. El problema es que desprenden mucho calor, consumen gran cantidad de energía y contribuyen al calentamiento del planeta. Por eso los gobiernos de algunos países como Irlanda del Sur, Australia o Canadá, han puesto una fecha límite en los próximos años para prohibir el uso de este producto y a partir de entonces habrá que sustituirlo por bombillas fluorescentes de bajo consumo. Seguro que muy pronto se unirán muchos más países a esta iniciativa para ayudar a preservar el medio ambiente.

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