Páginas vistas en total

domingo, 5 de mayo de 2013

LOLA MONTES, LA BAILARINA QUE COSTO UN REINO.

Lola Montes, cuyo verdadero nombre era María Dolores Eliza Rosanna Gilbert, nació el 17 de febrero de 1821 en Limerick, Irlanda. Su madre era una bailarina española, su padre irlandés, hijo de un caballero. Durante los 40 años de su vida, sus aventuras y sus amantes fueron innumerables, y entre ellos se cuentan Alejandro Dumas y Franz Liszt. Llegó a ser famosa en Europa y América e hizo que un rey perdiera su trono.
Sus abuelos paternos no aceptaron la relación de su hijo con la bailarina, por lo que la pareja se marchó de Irlanda al poco tiempo de nacer la niña. Se dirigieron a la India, y el padre fallecía en 1825, dejando a su viuda en la ruina. Pero ella volvió a casarse rápidamente, esta vez con un oficial de alto rango.
La madre abandonó por completo su antigua vida y se convirtió en la esposa perfecta de un oficial, pero la niña había heredado su inclinación por la danza, y los sirvientes le enseñaron más cosas de las que hubieran sido convenientes en su nueva posición. Su padrastro la sorprendió un día bailando la danza del vientre.
La enviaron a Europa, para ser educada en Inglaterra y Escocia, y finalmente a París, donde pronto se descubrió que había iniciado un flirteo con su profesor de música. Otros caballeros revoloteaban en torno a ella durante esa época de sus quince años, mientras su padrastro le concertaba un matrimonio con un juez, un hombre mayor y poco interesante, aunque muy rico. Para librarla de esa unión, que lógicamente a la jovencita se le antojaba espantosa, uno de sus numerosos admiradores, el capitán Thomas James, le ofreció matrimonio. Sin nada más que pensar, al día siguiente huyeron a Dublín y se casaron a toda prisa.
El marido de Lola estaba locamente enamorado de ella, pero lo mismo les sucedía al resto de los hombres que conocía, lo cual incluía al virrey. El marido, celoso, no encontró otra solución para detener aquel asunto que llevársela al campo. Pero allí se aburrían mortalmente, y el aburrimiento es la tumba del amor.
Más tarde Lola acompañó a su esposo a la India y soportó una campaña en Afganistán. A su regreso a Londres en 1842, uno de los pasajeros, el capitán Lennox, fue causa de su divorcio. Ella se dedicó entonces a bailar. Debutó en Londres como bailarina española, con el nombre de Lola Montes. Triunfó en Dresde, Berlín y Varsovia. En 1845 se hizo famosa en París a causa de un doble escándalo: apareció en el escenario sin maillot mientras su amante Dujarier se batía en duelo con el crítico que la habia desacreditado y perdía así la vida.
En 1847 se dirigió a Munich. Allí la vio bailar el rey, Luis I de Baviera.
El rey era un personaje excéntrico que tenía una galería dedicada a retratos de las mujeres hermosas que había conocido y se vestía como un cazador de zorros inglés, con un sombrero muy extravagante. Cuando Lola hizo su primera aparición sobre el escenario de la corte, quedó encantado y la invitó a la residencia real de Aschaffenburg. Pocos días después la presentaba a la corte .
En menos de un mes le dio el título de condesa de Landsfeld. Construyó una magnífica mansión para ella y le concedió una generosa pensión. En Munich la gente comenzaba a detestarla, a ella, a sus modales ordinarios y al enorme bulldog que la acompañaba a todas partes. Lola era descortés con la reina y se entrometía en la política del reino. Al final el ambiente se caldeó demasiado, era abucheada e insultada a su paso, hasta que en una ocasión el rey tuvo que acudir en su auxilio y conducirla a palacio. Al entrar por la puerta, Lola se volvió y disparó una pistola hacia la multitud. Nadie resultó herido, pero la gente se enfureció aún más. La ciudad entera se amotinó, y los bávaros exigieron su salida del país.
—Prefiero perder mi corona —fue la respuesta del rey.
Sin embargo, ante la determinación de sus súbditos, hubo de claudicar. El rey aún estaba enamorado y trató de retenerla en su reino, pero el resultado fue que el propio Luis fue obligado a abdicar en su hijo Maximiliano. Un decreto ordenaba la expulsión de Lola. La muchedumbre aulló de alegría y quemó su casa.
Más tarde, en Inglaterra, Lola contrajo un matrimonio bígamo con un joven oficial, y al cabo de dos semanas huyeron a España para escapar a la ley. Su marido se ahogó, y ella aún volvió a casarse, esta vez con un periodista llamado Hall, de quien pronto se separó.
En 1855 Lola Montes llegaba a Australia con la intención de estrenar un fastuoso espectáculo de danza. Dos años después, sin haber cumplido del todo sus aspiraciones, viajaba a Nueva York en busca de descanso.
Falleció el 17 de enero de 1861. Antes de su fallecimiento, alcanzó a publicar El arte de la belleza o el secreto del cuidado personal. Dio conferencias sobre su vida que se publicaron bajo el título Autobigraphy and Lectures of Lola Montes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...