Süleyman I fue un sultán otomano nacido en 1494 en Trabzon, Turquía. Hijo de Selim I Yavuz, llegó al trono tras la muerte de su padre, en 1520, y dejó su puesto de gobernador de Manisa, que hasta ese momento llevaba a cargo, y con veinticinco años pasó a cubrir el puesto como gobernador.
Solimán siguió los pasos de Selim, e incluso llegó a consolidar más la paz y la estabilidad interior, aumentó las fronteras , tras varias victorias, o incluso volvió a darles autoridad a los visires para maniobrar. En el puesto de visir, dejó que siguiera en el cargo Piri Mehmed Pasa, el Gran Visir de su padre, el cual convenció a Solimán para que suavizase algunas medidas drásticas tomadas por su padre.
Solimán estaba encaprichado de Aleksandra Lisowska ,o Roxelana para los europeos, una chica del harén de origen ruteno, hija de un sacerdote ucraniano ortodoxo, fue capturada y criada dentro del harén para convertirse en la favorita de Solimán. Rompiendo con dos siglos de tradición otomana una antigua concubina se había convertido así en la esposa legal del sultán.
Solimán tuvo ocho hijos, Selim de su matrimonio con Roxelana, y Bayezid, Abdullah, Murad, Mehmed, Mahmud, Cihangir y Mustafa, y por otra parte dos hijas, Mihriman Sultan y Raziye Sultan. Durante su reinado, el Imperio Otomano se convirtió en una de las más grandes potencias y alcanzó la cúspide de su poder, y además consiguió que el Imperio fuese liberal con las ciencias y las artes, acogiendo a filósofos, incluso el propio Solimán fue mencionado como uno de los más notables poetas musulmanes.
Süleyman se ganó varios sobrenombres gracias a los buenos resultados en su mandato, llamándole en ocasiones “El Magnífico”, por su gran labor consiguiendo la estabilidad, y las continuas expediciones triunfantes, y también se ganó el seudónimo de Kanuni “El legislador”, por su talento organizador.
Nada más subir al trono fue generoso con los jenízaros, y los facultó para poder casarse, un privilegio prohibido desde la creación del cuerpo. Por otro lado reformó los abusos que habían en el régimen de la caballería feudal, y estableció el decreto de amnistía, con la creación de reglas para el ascenso en el cuerpo jerárquico del Ulemà, se ganó la fama de generoso, y justo.
La política exterior que llevó a cabo Solimán, fue distinta a la de su padre, acordando que los objetivos militares no debían de ser dirigirse al este como su predecesor. Por otra parte, Solimán, desarrolló una considerable actividad legisladora centrándose principalmente en asuntos como la organización del Ejército, el feudalismo militar, la prosperidad territorial y el sistema tributario. Además, bajo su mandato, la Sublime Puerta, que es como se llamaba al gobierno del Imperio Otomano, alcanzó el máximo grado de poder y de esplendor.
Solimán, en los primeros treinta y cuatro años de sultanato, participó en doce batallas con su ejército, y durante la expedición número trece falleció, el seis de septiembre de 1566 en Szeged. No hay que olvidar que durante su reinado, el imperio otomano fomentó una considerable actividad legisladora decretando ordenanzas y clasificando definitivamente las diversas clases de propiedad territorial. Durante su reinado se centró en temas como la organización del ejército, el feudalismo militar, la prosperidad territorial, y el sistema tributario, pero sin embargo una de las decisiones que llevó a cabo, la llamada “Capitulaciones” tuvo consecuencias negativas en el futuro del imperio, ya que en ella reconocía a todas las potencias europeas derechos indefinidos en el plano comercial y político, Facilitándoles la destrucción del mercado interior otomano.
Como muchos grandes personajes históricos, Solimán el Magnífico tuvo una muerte natural. Murió de peste, como muchos de sus soldados, y fue enterrado en la mezquita de Estambul que lleva su nombre.
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sábado, 27 de abril de 2013
EL SANTO NIÑO DE CEBU.
La pequeña estatua del Santo Niño de Cebú llegó a las Filipinas con los conquistadores españoles. Aunque hay muchas historias de cómo llegó a ser la estatua más venerada del país, se piensa que llegó con Fernando de Magallanes y que fue un regalo a la reina Juana de Filipinas cuando ella y su esposo se convirtieron al cristianismo. Se piensa que originalmente pudo ser una réplica del Santo Niño de Praga hecha en Bélgica. Otra versión es que la estatua proviene originalmente de las Filipinas.
Con la derrota de la expedición de Magallanes, la estatua del Santo Niño se quedó en las Filipinas. Durante los próximos 44 años, se sincretizó con la leyenda del aguipo, un pedazo de madera proveniente del mar que al ser recogido trajo con él gran abundancia de pesca. El Santo Niño se convirtió en el dios Batala para los cebuanos y, cuando regresaron los españoles, los nativos ya habían apropiado la estatua y construido su propia historia, que no incluía al conquistador Magallanes.
En 1565, el marino español Juan de Camus, encontró la estatua en una caja de pino entre los escombros de un fuego. Se la entregó a Miguel López de Legazpi y los padres Agustinos encargados de cristianizar las Filipinas.Legazpi ordenó que se creara la Confraternidad del Santo Niño de Cebú y designó un día de conmemoración del encuentro de la santa imagen. El Papa Inocente XIII movió la fecha al tercer domingo de enero.
Durante años el Señor Santo Niño fue el patrón de Filipinas, pero ya que es una imagen de Jesús, el Arzobispo de Cebú, Ricardo Cardinal Vidal, ordenó que se asignara a la Virgen de Guadalupe como patrona del país.
Sin embargo, la devoción al Santo Niño de Cebú continúa con fuerza hasta hoy, cuando millones de filipinos en su país y el mundo entero lo tienen en los altares de sus casas, negocios e iglesias, y celebran cada año la Fiesta del Señor Santo Niño de Cebú con procesiones a la Basílica Minore del Santo Niño en Filipinas, y otras celebraciones en parroquias que sirven a la comunidad filipina.
Con la derrota de la expedición de Magallanes, la estatua del Santo Niño se quedó en las Filipinas. Durante los próximos 44 años, se sincretizó con la leyenda del aguipo, un pedazo de madera proveniente del mar que al ser recogido trajo con él gran abundancia de pesca. El Santo Niño se convirtió en el dios Batala para los cebuanos y, cuando regresaron los españoles, los nativos ya habían apropiado la estatua y construido su propia historia, que no incluía al conquistador Magallanes.
En 1565, el marino español Juan de Camus, encontró la estatua en una caja de pino entre los escombros de un fuego. Se la entregó a Miguel López de Legazpi y los padres Agustinos encargados de cristianizar las Filipinas.Legazpi ordenó que se creara la Confraternidad del Santo Niño de Cebú y designó un día de conmemoración del encuentro de la santa imagen. El Papa Inocente XIII movió la fecha al tercer domingo de enero.
Durante años el Señor Santo Niño fue el patrón de Filipinas, pero ya que es una imagen de Jesús, el Arzobispo de Cebú, Ricardo Cardinal Vidal, ordenó que se asignara a la Virgen de Guadalupe como patrona del país.
Sin embargo, la devoción al Santo Niño de Cebú continúa con fuerza hasta hoy, cuando millones de filipinos en su país y el mundo entero lo tienen en los altares de sus casas, negocios e iglesias, y celebran cada año la Fiesta del Señor Santo Niño de Cebú con procesiones a la Basílica Minore del Santo Niño en Filipinas, y otras celebraciones en parroquias que sirven a la comunidad filipina.
viernes, 26 de abril de 2013
¿PORQUE EL ALIENTO ES CALIDO Y EL SOPLIDO FRIO?
Si exhalamos aire con la boca abierta, el aire expulsado es caliente. En cambio, si lo soplamos juntando los labios, el aire expulsado es frío. Esto es algo fácilmente comprobable con un gesto tan sencillo como colocar la palma de la mano frente a la boca y expulsar aire con la boca abierta o prácticamente cerrada. Y es algo tan simple que desde bien pequeñitos aprendemos la diferencia entre el aliento cálido y el soplido fresquito.
Como el aire proviene del interior de nuestros pulmones, se encuentra aproximadamente a la temperaturea corporal y al dejarlo salir sin cortapisas por la boca abierta, es aire caliente. Útil para empañar el cristal de unas gafas antes de limpiarlas, calentar las manos ateridas de frío o intentar subir la temperatura del termómetro para simular fiebre.
La sola modificación de la abertura bucal le imprime más velocidad, sin que hagamos ningún esfuerzo suplementario. Así soplamos velas, obtenemos pompas de jabón o hacemos girar un molinillo de papel. Pero también baja su temperatura, lo que nos es muy útil para enfriar la sopa o un guiso demasiado calientes, para calmar la piel en una pequeña quemadura o el escozor del alcohol en una herida.
Pero… ¿a qué se debe ese cambio de temperatura?
Cuando soplamos mantenemos la boca casi cerrada, de forma que el aire se ve obligado a salir por una abertura mucho más estrecha. Y cuando un fluido con caudal constante pasa de un conducto de mayor sección a otro de menor, necesariamente su velocidad aumenta, según nos indica la dinámica de fluidos, en concreto el efecto Venturi. Y si la energía cinética, que viene determinada por la velocidad, aumenta, la energía determinada por el valor de la presión ha de disminuir forzosamente, según el teorema de conservación de la energía o principio de Bernoulli.
Al encontrarse fuera de la boca y a presión más reducida, el aire se expande. El efecto Joule-Thomson nos dice que si un gas se expande libremente, su temperatura disminuye, pues la distancia entre sus moléculas es mayor y su energía se diluye en un mayor volumen. Por tanto, el aire del soplido tiene una temperatura inferior a la del aliento.
Como el aire proviene del interior de nuestros pulmones, se encuentra aproximadamente a la temperaturea corporal y al dejarlo salir sin cortapisas por la boca abierta, es aire caliente. Útil para empañar el cristal de unas gafas antes de limpiarlas, calentar las manos ateridas de frío o intentar subir la temperatura del termómetro para simular fiebre.
La sola modificación de la abertura bucal le imprime más velocidad, sin que hagamos ningún esfuerzo suplementario. Así soplamos velas, obtenemos pompas de jabón o hacemos girar un molinillo de papel. Pero también baja su temperatura, lo que nos es muy útil para enfriar la sopa o un guiso demasiado calientes, para calmar la piel en una pequeña quemadura o el escozor del alcohol en una herida.
Pero… ¿a qué se debe ese cambio de temperatura?
Cuando soplamos mantenemos la boca casi cerrada, de forma que el aire se ve obligado a salir por una abertura mucho más estrecha. Y cuando un fluido con caudal constante pasa de un conducto de mayor sección a otro de menor, necesariamente su velocidad aumenta, según nos indica la dinámica de fluidos, en concreto el efecto Venturi. Y si la energía cinética, que viene determinada por la velocidad, aumenta, la energía determinada por el valor de la presión ha de disminuir forzosamente, según el teorema de conservación de la energía o principio de Bernoulli.
Al encontrarse fuera de la boca y a presión más reducida, el aire se expande. El efecto Joule-Thomson nos dice que si un gas se expande libremente, su temperatura disminuye, pues la distancia entre sus moléculas es mayor y su energía se diluye en un mayor volumen. Por tanto, el aire del soplido tiene una temperatura inferior a la del aliento.
¿QUE SON LOS CELOS?
Sentir celos es parte de la naturaleza humana, es una respuesta emocional que ocurre como resultado de un complejo proceso psicológico que nunca es agradable. Por ello es que hoy te invito a intentar describir qué son los celos y por qué somos celosos.
Los celos representan una de las emociones más naturales o esenciales y al mismo tiempo, una de las más oscuras, dañinas e incómodas que existen.
Se tiene constancia de que este sentimiento es inherente a la condición humana desde tiempos ancestrales, siendo por ejemplo una temática recurrente en la mitología Griega o en las narraciones de la Biblia (donde aparecen en innumerables oportunidades como un mal en los hombres).
Sin embargo, también podemos encontrarnos con esta emoción en otras especies animales tales como los chimpancés, los elefantes o los perros, que también son celosos, entre otros tantos.
Hay quienes creen que los celos son otra forma de envidia pero, a diferencia de esta, los celos aparecen más bien como un temor, como el miedo a perder determinada cosa, objeto, función o relación, entre otras cosas. Para entender mejor ambos conceptos, veamos cómo define estas emociones el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE).
Envidia
A pesar de que en la antigüedad, las causas de este fenómeno fueron adjudicadas a deidades o entidades sobrenaturales e ilógicas, hoy sabemos que la responsabilidad es nuestra. Desde el campo de la ciencias, como la Psicología y particularmente desde la Psicología Evolutiva, sabemos que todo pasa por nuestros cerebros, tanto la forma en la que establecemos nuestras relaciones, como la manera en que buscamos mantener (o no) las mismas.
En sí, de acuerdo a diversos psicólogos contemporáneos, los celos son una respuesta emocional inherente a la naturaleza de los Hombres, donde tanto en hombres como en mujeres ocurre de la misma manera y esta ligado a una cuestión muy simple: buscar proteger lo que se quiere.
Los humanos aprecian, quieren y aman sus pertenencias, sus puestos de trabajo, sus amigos, sus parejas, etc., y la idea de perder ese vínculo o tan solo peligrar su existencia, los martiriza con este horrible sentimiento.
Muchísimo tiene que ver con nuestras capacidades cognitivas, con cómo procesamos la información y a cómo estipulamos con ella. Además, los celos tienen mucho que ver con la sexualidad y la naturaleza de nuestros hábitos reproductivos sin embargo, no solo con ella puesto que por ejemplo, volviendo a lo que estos procesos cognitivos refiere, pensemos en los niños o incluso en los bebés de apenas unos meses de vida que presentan esta clase de emociones o este tipo de comportamiento.
La raíz de los celos y la influencia de diferentes cuestiones como el género, la edad, el origen étnico y demás, siempre han sido un tema de controversia. En realidad, si, todos estos factores tienen que ver con el desencadenamiento de los celos, el tipo de celo o la graduación en la que se los podría clasificar. En el ámbito del sexo, por ejemplo, a muchos les podrá llamar la atención la práctica sexual de las parejas conocidas como swingers o aquellas personas que en el acto sexual comparten a su pareja. A muchos les parecerá un tabú o considerarán que en una situación semejante, morirían de un ataque de celos.
Lo cierto es que allí entran en juego muchos de los aspectos antes señalados, en especial aquellos que están relacionados a los procesos cognitivos de cada individuo. Pero más allá de toda esta cuestión social, cognitiva y cultural, más allá de factores como la edad, el género o la naturaleza psíquica de cada individuo, también hay ciertos detalles a señalar desde los cuales nos adentramos al campo de la Neurociencia.
Dejando de lado los aspectos sociales, en Neurociencia se considera que sí existen diferencias entre los sexos y que, más específicamente, las mujeres son más celosas que los hombres. Pero para entrar en este ámbito, deberíamos considerar una compleja diferenciación entre el concepto de sexo y amor, que no haremos en esta oportunidad pero que vale la pena mencionar.
Mediante diferentes experimentos, se ha determinado que por ejemplo en una pareja, la infidelidad en el coito provoca una respuesta que implica un mayor grado de celos y otros sentimientos como rabia, ira, etc., que en el caso de una infidelidad de tipo psíquica o de algún modo “espiritual”. Si la persona es infiel en la cama pero no hay una conexión (lo que llamaríamos “amor”) los celos aparecen en menor grado y con consecuencias menos nocivas.
A su vez existen diferentes tipos de celos, desde celos más habituales vinculados al empleo, amistad, familia, romance, a los celos anormales, que rozan la paranoia y las patologías psicológicas.
Bien podríamos decir que nuestros celos, en gran parte, son entonces el resultado de nuestra inseguridad, nuestra poca capacidad para desarrollarnos como individuos independientes, el peso de nuestra calidad como sujetos sociales y en cierta medida, de nuestro profundo egoísmo.
Los celos representan una de las emociones más naturales o esenciales y al mismo tiempo, una de las más oscuras, dañinas e incómodas que existen.
Se tiene constancia de que este sentimiento es inherente a la condición humana desde tiempos ancestrales, siendo por ejemplo una temática recurrente en la mitología Griega o en las narraciones de la Biblia (donde aparecen en innumerables oportunidades como un mal en los hombres).
Sin embargo, también podemos encontrarnos con esta emoción en otras especies animales tales como los chimpancés, los elefantes o los perros, que también son celosos, entre otros tantos.
Hay quienes creen que los celos son otra forma de envidia pero, a diferencia de esta, los celos aparecen más bien como un temor, como el miedo a perder determinada cosa, objeto, función o relación, entre otras cosas. Para entender mejor ambos conceptos, veamos cómo define estas emociones el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE).
Envidia
- Tristeza o pesar del bien ajeno.
- Emulación, deseo de algo que no se posee.
- Interés extremado y activo que alguien siente por una causa o por una persona.
- Recelo que alguien siente de que cualquier afecto o bien que disfrute o pretenda llegue a ser alcanzado por otro. U. m. en pl.
- Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra
A pesar de que en la antigüedad, las causas de este fenómeno fueron adjudicadas a deidades o entidades sobrenaturales e ilógicas, hoy sabemos que la responsabilidad es nuestra. Desde el campo de la ciencias, como la Psicología y particularmente desde la Psicología Evolutiva, sabemos que todo pasa por nuestros cerebros, tanto la forma en la que establecemos nuestras relaciones, como la manera en que buscamos mantener (o no) las mismas.
En sí, de acuerdo a diversos psicólogos contemporáneos, los celos son una respuesta emocional inherente a la naturaleza de los Hombres, donde tanto en hombres como en mujeres ocurre de la misma manera y esta ligado a una cuestión muy simple: buscar proteger lo que se quiere.
Los humanos aprecian, quieren y aman sus pertenencias, sus puestos de trabajo, sus amigos, sus parejas, etc., y la idea de perder ese vínculo o tan solo peligrar su existencia, los martiriza con este horrible sentimiento.
Muchísimo tiene que ver con nuestras capacidades cognitivas, con cómo procesamos la información y a cómo estipulamos con ella. Además, los celos tienen mucho que ver con la sexualidad y la naturaleza de nuestros hábitos reproductivos sin embargo, no solo con ella puesto que por ejemplo, volviendo a lo que estos procesos cognitivos refiere, pensemos en los niños o incluso en los bebés de apenas unos meses de vida que presentan esta clase de emociones o este tipo de comportamiento.
La raíz de los celos y la influencia de diferentes cuestiones como el género, la edad, el origen étnico y demás, siempre han sido un tema de controversia. En realidad, si, todos estos factores tienen que ver con el desencadenamiento de los celos, el tipo de celo o la graduación en la que se los podría clasificar. En el ámbito del sexo, por ejemplo, a muchos les podrá llamar la atención la práctica sexual de las parejas conocidas como swingers o aquellas personas que en el acto sexual comparten a su pareja. A muchos les parecerá un tabú o considerarán que en una situación semejante, morirían de un ataque de celos.
Lo cierto es que allí entran en juego muchos de los aspectos antes señalados, en especial aquellos que están relacionados a los procesos cognitivos de cada individuo. Pero más allá de toda esta cuestión social, cognitiva y cultural, más allá de factores como la edad, el género o la naturaleza psíquica de cada individuo, también hay ciertos detalles a señalar desde los cuales nos adentramos al campo de la Neurociencia.
Dejando de lado los aspectos sociales, en Neurociencia se considera que sí existen diferencias entre los sexos y que, más específicamente, las mujeres son más celosas que los hombres. Pero para entrar en este ámbito, deberíamos considerar una compleja diferenciación entre el concepto de sexo y amor, que no haremos en esta oportunidad pero que vale la pena mencionar.
Mediante diferentes experimentos, se ha determinado que por ejemplo en una pareja, la infidelidad en el coito provoca una respuesta que implica un mayor grado de celos y otros sentimientos como rabia, ira, etc., que en el caso de una infidelidad de tipo psíquica o de algún modo “espiritual”. Si la persona es infiel en la cama pero no hay una conexión (lo que llamaríamos “amor”) los celos aparecen en menor grado y con consecuencias menos nocivas.
A su vez existen diferentes tipos de celos, desde celos más habituales vinculados al empleo, amistad, familia, romance, a los celos anormales, que rozan la paranoia y las patologías psicológicas.
Bien podríamos decir que nuestros celos, en gran parte, son entonces el resultado de nuestra inseguridad, nuestra poca capacidad para desarrollarnos como individuos independientes, el peso de nuestra calidad como sujetos sociales y en cierta medida, de nuestro profundo egoísmo.
EL CUERPO DE MOSQUETEROS DE FRANCIA.
Todos hemos leído o visto en libros, el cine o la televisión las aventuras de los mosqueteros de Francia, cuyos personajes eran Portos, Dogos y Aramis, sumando a D'Artagnan como cuarto mosquetero.Juntos correrán a lo largo de los años grandes aventuras ficticias, gracias a la genial pluma del escritor Alejandro Dumas, el cual escribió una trilogía sobre dichos mosqueteros.
Lo que quizá saben pocos, es que Dumas basó sus personajes en un libro que él creía de ficción (había que tener cuidado cuando se escribía sobre personajes reales y los litigios legales en que uno podía incurrir), por lo que el Dumas escribió sin problema inspirándose en él.
Dumas ignoró que los personajes del libro “las memorias de señor D'Artagnan, teniente capitán de la primera compañía de los Mosqueteros del Rey” (escrito por Gatien de Courtilz de Sandras en la ciudad de Cologne año 1700) fueron reales según consta en muchos escritos de la época, así que en cuanto a los personajes, todos fueron auténticos, aunque gracias a su portentosa pluma, los condujo por otros derroteros ficticios en sus libros.
Pero empecemos por hablar sobre el origen del cuerpo de los mosqueteros del rey., su origen se basa en un regimiento que el rey de Francia Enrique IV, el cual estaba dotado de carabinas. Este primitivo hecho fraguó en su hijo, Luis XIII, el cual ideó la creación, no de un regimiento, sino de una compañía, la cual fue dotada de armamento más moderno, ¡el mosquete!.
Esta compañía fundada en el año 1622, estuvo dotada de 103 efectivos, cien soldados y tres oficiales, los cuales combinaban formaciones de infantería y caballería. Su nombre francés era “Garde Mousquetaires” o mosqueteros de la Guardia, ya que era una unidad militar Real.
Pocos años después, una segunda compañía fue creada por el Cardenal Richelieu, el cual a la sazón, era el primer ministro de Francia. Richelieu, pare evitar suspicacias por parte del rey y de que este no sospechara que había creado una Guardia paralela a la suya, tomó precauciones.
Disminuyó el prestigio militar de esta segunda compañía, la cual no fue integrada en lo que se conocía como “Maison Militaire du roi de France” o lo que es lo mismo, la “Casa Militar del rey de Francia”, a la que pertenecían todas las unidades militares reales de Francia, como por ejemplo la compañía de los mosqueteros, los "Garde du corps", los "Gardes suisses" y otra serie de unidades militares más.
Esto no sentó nada bien a los nuevos reclutas de la segunda compañía, ya que se les mostraba inferiores a sus compañeros de la primera compañía., en consecuencia, hubo una áspera rivalidad entre ambas compañías, todo por culpa de Richelieu, quien no supo prever las consecuencias de tal acto.
El cuerpo de los mosqueteros no tenía en un principio el prestigio que más tarde tuvo., los nuevos reclutas, como unidad de segunda rama que era, (comparada con otras unidades reales de mucho más abolengo) estuvo compuesta por segundones de la nobleza francesa (los de primer rango militaron en los “Cuerpo du Garde” y “suisses Gardes”) o del extracto más humilde de la nobleza francesa (como unidad Real, no admitía gente que no fuera del estrato nobiliario).
Para estos, la escasa expectativa de no ser los primogénitos de la familia (los cuales heredaban el título nobiliario de la familia a la muerte del padre) les empujaban a un cuerpo como el de los mosqueteros, un lugar prestigioso en el que poder labrarse un porvenir y una carrera militar.
También (fueran o no primogénitos) a la gente de la nobleza francesa de escasa fortuna, y con vistas a crearse fama y fortuna en este afamado cuerpo, les era sumamente interesante ingresar en esta unidad militar.
Pronto se ganaron una reputación en las unidades reales; el “espíritu de cuerpo” y el ambiente bullicioso y competitivo de sus componentes funcionó como camino para promocionarse social y profesionalmente.
Ya que no podían abrirse un hueco en las unidades reales que protegían al rey, destacaron en la función que les quedaba, ¡la rama militar!, convirtiéndose con el tiempo en unidad de élite en batalla.
Su buen hacer hizo crecer su fama, ganándose el favor real y haciéndose populares en la Corte francesa y el pueblo de París. Los mosqueteros recibieron el honor de vigilar el palacio real por el perímetro exterior (además de acompañar al rey en sus viajes). Su función militar era la protección del rey de Francia., pero esta solo se desarrollaba cuando el rey salía de viaje o en campaña militar.
Luis XIII en el palacio del Louvre y Luis XIV en el palacio de Versalles, tenían sus residencias oficiales, (aparte de alguna más) y en las mismas, la guarda del rey era realizada por otras unidades militares reales, los "Garde du corps" y los "Gardes suisses".
Todos los reclutas que ingresaban en el cuerpo de los mosqueteros del rey recibían un intenso entrenamiento, convirtiéndose en una fuerza de combate altamente fiable y potente. Eran capaces de luchar a pie (como infantería montada) y dispar a larga distancia con mosquete y posteriormente fusil, o a corta distancia con una pistola, en ambos casos su puntería era sin par. También fueron concienzudamente adiestrados para luchar cuerpo a cuerpo con el enemigo con espada y con una daga especial llamada “Main-gauche”, la cual que servía para parar y detener golpes de espada.
Los mosqueteros de la guardia estaban preparados para cada situación de combate que se tuviera que realizar., además de luchar a pie, también eran jinetes expertos y podían disparar y combatir a caballo con suma habilidad, para lo cual, recibieron un esmerado entrenamiento similar a las unidades de caballería de los dragones.
Fueron “la créme de la créme” entre las fuerzas del ejército francés., el servicio en tiempo de paz “era de hierro” y en la guerra cuando luchaban, ¡se les temía con razón!, ya que su presencia podía cambiar el curso de una batalla. En los duelos a muerte con pistola o con espada y su daga “main gauche”, eran sumamente letales., muchos nobles franceses lucharon y perdieron la vida en “duelos de honor” con los mosqueteros del rey.
Michel Tellier inició reformas en el ejército francés, una de las cuales refería a los mosqueteros del rey., ya que Michel ordenó que los nobles ya no fueran ascendidos directamente a oficial basadonse únicamente en su rango nobiliario. Los nuevos reclutas, aparte de ser nobles o caballeros, tendrán que haber servido en un regimiento al menos seis meses y haberse distinguido en él o evitar este requisito teniendo en la Corte del Rey de Francia, gente de alto rango que apoye directamente su causa o aspiración a entrar en los mosqueteros.
Antes de ser nombrado oficial de los mosqueteros, el nuevo oficial tuvo que servir por un cierto periodo de tiempo como mosquetero, antes de que éste pudiera ser considerado para tal ascenso.Sin embargo el esfuerzo merecía la pena, ya que el Servicio en los mosqueteros significaba que iban a estar en presencia del Rey, con lo cual, aumentaban las posibilidades de ser recomendado por él para un ascenso.
El cardenal Richelieu murió en el año 1642, con lo que la segunda compañía pasó a manos del nuevo ministro de Francia, el cardenal Mazarino., en el año 1646 por algún motivo desconocido, la segunda compañía de los mosqueteros se hallaba bastante revuelta y con problemas de disciplina., por lo que el cardenal optó por acabar el problema de raíz, procediendo a su disolución.
En ese año de 1646 cada compañía tenía 120 hombres teóricos, ya que no constaban en las listas de las dos compañías los 44 oficiales y suboficiales, seis tambores, cuatro músicos, un farmacéutico, 9 cirujanos, etc. que había en cada compañía, los cuales aumentaban el tamaño de ambas compañías de mosqueteros.
Pero años después cambió de opinión, y decidió volver a crearla como Guardia personal suya, era el año 1657 y la segunda compañía de los mosqueteros fue creada con unos efectivos de 150 hombres.
Tras la muerte del cardenal Mazarino y la toma del poder de Luis XIV en 1661 sin injerencia ya de ninguna persona, la segunda compañía de los mosqueteros que estaba al servicio del cardenal Mazarino, pasó al servicio del rey, (para gran disgusto de los mosqueteros reales, que ahora tendrían como compañeros a sus odiados rivales)., no obstante, estarían juntos pero no revueltos, ya que no consta de que se fusionaran con los mosqueteros reales, sino que se mantendrían como primera y segunda compañía de los mosqueteros del rey.
Los que salieron beneficiados fueron los miembros de la segunda compañía de los mosqueteros, ya que, ¡ahora!, ya podrían sentirse parte integrante de “Maison Militaire du roi de France”, como unidad militar real y por supuesto, con todos los derechos y privilegios que comportaba tal incorporación. Las dos compañías de mosqueteros fueron reorganizadas en el año 1664., la primera compañía tomó el nombre de "mosqueteros grises" ("mousquetaires gris") por el color de sus caballos, mientras que el segunda compañía fue llamada los "mosqueteros negros" "mousquetaires noirs", por el color negro de sus caballos.
Un poco antes, en 1663, consta que ambas compañías contaban con unos efectivos de 300 hombres, si bien se redujeron a 250 en 1668, después de la conquista del Franco Condado en la campaña de la “Guerra de Devolución”. En 1665 el rey de Francia se arrogó el rango de “Capitán” de los mosqueteros, máxima autoridad en dicho cuerpo militar.
Es muy posible que las compañías de los mosqueteros fueran también una especie de, “trampolín”, para la promoción y ascenso militar en la carrera de muchos nobles., este prestigioso cuerpo militar era considerado como una especie de “escuela para la guerra”, en el cual había establecido Luis XIV que a muchos de sus jóvenes integrantes se les proporcionara al menos un año de preparación militar para su futura carrera militar.
Por lo tanto tenemos al cuerpo de los mosqueteros del rey convertido en una suerte de “academia de oficiales” para la nobleza., jóvenes cadetes adquirían durante un tiempo que solía rondas los tres años experiencia militar, y posteriormente, recibían del rey una comisión como oficiales con rango de capitán.
El prestigio y fama del cuerpo de los mosqueteros era grande entre los jóvenes de la nobleza, sin embargo, el pequeño tamaño de la unidad (solo dos compañías) hacía que, aunque la rotación de sus integrantes fuera ágil, el número de sus plazas fuera limitado, (comparado con el alto número de los aspirantes) con lo cual, muchos jóvenes nobles se veían obligados a recurrir a otros cuerpos del ejército francés para hacer carrera militar.Tenemos el ejemplo de los años 1636 hasta 1646, los mosqueteros no participaban de manera sistemática en todas las campañas militares: Lorena, Picardía y Flandes fueron campos de batalla en los que el rey Luis XIII estaba muy interesado, pero en los que no quiere que sean sacrificados sus mosqueteros, en consecuencia, se registraban pocas perdidas en el cuerpo y el número de reclutas que entraba muy pequeño. Los reclutas que eran aceptados en los mosqueteros, pasaban un tiempo en el “cuerpo”, el cual como dije, era un trampolín en la carrera militar que posteriormente desarrollarían en el ejército regular francés.
No obstante eso no quiere decir que no permaneciera entre ambas compañías de los mosqueteros un núcleo de “veteranos”, gente que aguantó mucho tiempo en el cuerpo, ascendiendo según marcaba el escalafón militar y aportando su veteranía al continuo trasiego de jóvenes oficiales que usaron el cuerpo de los mosqueteros como base del desarrollo de su carrera militar.
Esto hizo que el rey Luis XIV recompensara generosamente el esfuerzo de tales soldados, ya que permaneciendo en las compañías de los mosqueteros, perjudicaban sus carreras militares de ascenso, ya que las posibilidades de ascender en el ejército regular francés eran infinitamente más grandes que permaneciendo en las dos compañías de mosqueteros, donde el ascenso por escalafón era lento, y solo la muerte podía dejar vacante un ascenso para los veteranos.
Los veteranos acumulaban antigüedad y recibían ascensos cuando era posible, pero el rey se acordaba de ellos: los 52 mosqueteros más antiguos, recibían una más que generosa pensión por parte de Luis XIV, la cual se valorada en 250 libras anuales.Todo esto, en compensación por su lealtad probada, y haber sacrificado su carrera militar en el cuerpo de los mosqueteros del rey, renunciando a una provechosa carrera militar en el ejército regular.
Aunque es más que posible que muchos de los veteranos sintieran un inmenso orgullo y satisfacción el pertenecer al cuerpo de los mosqueteros del rey., un “espíritu de cuerpo” se impregnó en tales soldados, espíritu que les llevó a la satisfacción no solo de pertenecer a los mosqueteros, sino a ser miembros de una unidad militar de las fuerzas reales., ¡una unidad militar de prestigio!, la cual que protegía al rey fuera su residencia Real, lo cual hizo que tales “patriotas” desecharan sin problemas su prometedora carrera militar en el ejército regular y se contaran entre los más incondicionales del rey.
Comentar un dato curioso que se produjo en el futuro, lo cual da relevancia al “pique” que había entre las dos compañías de mosqueteros. El duque de Borgoña y Delfín de Francia (futuro rey de Francia), llegó a ser un mosquetero en 1689 a la edad de siete años., sin embargo y para no provocar celos entre las dos “quisquillosas” compañías de mosqueteros, éste alternaba el uniforme de las dos compañías.
Su armamento solía constar de espada, fusil y dos pistolas, complementado con un sueldo medio de 25 libras mensuales. Su ropa era completamente roja bordeado con hilos de oro, botones de oro y ojales, el equipo del caballo era tela roja mezclada con oro, para la 1ª compañía. Botones, ojales, plata trenzada para la 2ª compañía. Sombrero de fieltro negro con adornos de oro o plata con pluma blanca. La característica de la ropa de los mosqueteros, el sobreveste era sobre todo un atuendo sin mangas juntando bajo el brazo, paño azul forrado de rojo, adornado con plata y decorado de acuerdo a la graduación militar en el pecho y la espalda, con una cruz de terciopelo blanca flor de lis de plata en rama, las llamas de color rojo y plata para la 1ªcompañía, amarillo y plata para la 2ª compañía.
En época de guerra, normalmente se solía dividir las funciones de campaña con las de protección del rey., así 100 soldados de cada compañía se quedaban con el rey, mientras que los otros casi 150 soldados que participan en las campañas militares que hubiera. La primera compañía de mosqueteros tenía su base en el número 2 rue du Bac, en París, mientras que la segunda compañía, la tenía en el barrio de Saint Antoine, también en la capital parisina.
A lo largo del siglo XVII, los mosqueteros del rey se distinguieron en el asedio y toma de varias fortalezas. Labores militares y labores de custodia Real del rey, fueron funciones que los mosqueteros debieron conjugar en las diversas campañas militares en las que el rey se personó en ellas. Allí tenemos a los mosqueteros, custodiando al rey marchara este a caballo, a pie o en carruaje., también los encontramos en la tienda de campaña del rey, custodiando el recinto.
Su participación en combate en el siglo XVII fue habitual en todos los campos de batalla, y aunque no he encontrado mucho sobre el tema, expondré lo que encontré allí donde los mosqueteros tuvieron presencia física. Parece que sus primeras campañas militares fueron en 1627, donde los mosqueteros participan en el rescate de la isla de Ré, y posteriormente ese mismo año, en el asedio de La fortaleza de la Rochelle, donde los protestantes “hugonotes” eran asediados por las fuerzas francesas lideradas por el primer ministro francés, el Cardenal Richelieu., para el cual, era una misión sagrada acabar con los protestantes de Francia.
No obstante, las misiones de protección del rey para los mosqueteros eran prioritarias, y las oportunidades de participar en batalla eran escasas., así que la siguiente misión militar en la que participaron los mosqueteros, fue mucho más tardía, en lo que se llamó la “Guerra de Devolución”, en los años 1667-68.
Luis XIV de Francia se había casado con una de las hijas de Felipe IV de España, cuyo nombre era María Teresa. El rey de Francia pretextó de que la dote de su esposa no le había sido entregada, así que decidió cobrársela por si mismo invadiendo en Sur de los Países Bajos españoles, con el objetivo de tomar las principales plazas flamencas que lindaban con el Norte de Francia. Indirectamente lo que Luis XIV pretendía, era que la frontera española, la cual estaban peligrosamente cercana con París, se alejara bastante, por lo que la toma de territorios del Sur de los Países Bajos, era una buena medida para alejar (en caso de una nueva guerra entre Francia y España) la frontera española de París.
La guerra duró entre los años 1667-68, pero fue una guerra fácil., el poderío militar francés en aquellos años era grande y la potencia militar española había acusado la derrota ante los franceses en la batalla de la Dunas en 1658, pasando entonces los franceses a ser la principal potencia militar de Europa y convertirse España en una potencia de segundo orden (la cual desde inicios del siglo XVI hasta mediados del XVII no había tenido rival en el campo de batalla). Luis XIV iba a la cabeza de las fuerzas francesas, y protegiéndole le acompañaba el cuerpo de los mosqueteros., las fuerzas fueron divididas en tres grupos: El rey Iba a la cabeza con 35.000 hombres, otro cuerpo formado por 8.000 hombres fue enviado hacia la ciudad costera de Dunkerque, y otro más de 4.000 soldados mandado por el general Turena, marchó hacia el Luxemburgo.
Las operaciones en Flandes fueron victoriosas para el rey Luis XIV ante un ejército español inferior en número y calidad al de su contrincante. Entre junio y agosto cayeron numerosas plazas flamencas en el Norte de los Países Bajos bajo las armas francesas como: Lille, Bergues, Furnes, Armentières, Courtrai, Menin, Douai, Tournai, Oudenaarde, Ath, Binche y Charleroi. Tenemos la referencia de que los mosqueteros participan en la toma de la ciudad de Valenciennes en el año 1667., estos despiertan la admiración del ejército francés, ya que aparte del coraje demostrado en batalla, desmontan de sus caballos y se lanzan en tromba sobre las puertas de la ciudad, penetrando en ella como tropa de infantería y despreciando el peligro de tal acción.
Ese año de 1667 el cuerpo de los mosqueteros del rey recibía un nuevo jefe como Capitán de la unidad, (era la máxima autoridad de la unidad militar por detrás del rey, jefe absoluto de la misma) este hombre se llamaba Charles de Batz-Castelmore D'Artagnan, aunque todos le conocemos por el famoso D'Artagnan de las novelas de Alejandro Dumas. La invasión de Holanda por Luis XIV en el año 1672, ofreció una oportunidad más a los mosqueteros para que demostraran su valía en combate.El rey Luis XIV veía con inquietud el crecimiento económico de Holanda, de la cual temía que sería un duro rival para sus intereses, ya que los precios competitivos podían molestar el creciente comercio que Francia estaba levantando.
Así sin pensarlo mucho, Luis XIV decidió invadir el país., el él mismo, el rey de Francia que había acumulado en la frontera española el mejor ejército de la época, 120.000 hombres. Entre las unidades del ejército francés Luis se trajo un buen ´numero de sus unidades reales, para que le acompañaran en la campaña militar en ciernes. Entre ellos destacaban el cuerpo de los mosqueteros del rey, las dos compañías al completo, 500 mosqueteros., como se comentó en la época, “todos gentiles-hombres elegidos, engalanados con su juventud y su buena apariencia”.
La guerra fue enconada y a cara de perro, ya que los holandeses se defendían como fieras protegiendo su país del invasor francés., incluso en momentos dados, llegaban a romper los diques de contención para que sus aguas interrumpiesen las operaciones del ejército francés. Respecto a la intervención de los mosqueteros en combate tenemos el siguiente dato., En mayo de 1673 el ejército de Luís XIV se dirigió hacia la ciudad de Maastricht. El sitio fue duro, La ciudad estaba seriamente fortificada y bien provista de defensores, los cuales se defendieron con valor y destreza., su jefe no era menos enérgico, curiosamente era francés, el cual se llamaba Fariaux. Pero finalmente la ciudad fue tomada al asalto el 25 de junio de 1673., el día anterior los combates para asaltar la ciudad (el rey de Francia estaba en persona en la jornada) fueron furiosos y los mosqueros, dirigidos en persona por el mismo D’Artagnan, habían sufrido serias bajas. Pero el día 25 se dio el asalto final., los mosqueteros podían haberse negado, ya que habían sufrido mucho y estaban cansados y diezmados, ¡pero no se negaron a cumplir con su deber!.
Los atacantes, la 1ª compañía de los Mosqueteros del Rey, atacaron con valentía y arrojo encomiables bajo el mando del capitán D'Artagnan., el asalto fue victorioso y la fortaleza fue alcanzada, venciendo la resistencia de los defensores holandeses, entre los que se contaban fuerzas auxiliares españolas.
Pero el precio para los mosqueteros fue terrible, D´Artagnan murió en el asalto, posiblemente en la puerta de Tongerse, allí donde se realizó el asalto., se dice que murió de un disparo recibido en la garganta. El resto de los mosqueteros no acabó mejor, de los 250 efectivos, 130 murieron o fueron gravemente heridos. Al llegarle la noticia de su muerte, Luis XIV lloró a su valeroso mosquetero y alabó sus méritos. El final heroico y el carácter extraordinario de ese gascón, le valieron esa reflexión: "D'Artagnan y la Gloria tienen el mismo ataúd."
Aquí pongo punto y final a la presencia militar de los mosqueteros en los campos de batalla en el siglo XVII, ya que no he tenido más fortuna en mi búsqueda sobre el tema. Comentar que encontré una ordenanza fechada en el año 1687, la cual regulaba oficialmente (llevaba introduciéndose la misma años atrás) el fin de la utilización de los mosquetes (por las tropas francesas) por los nuevos rifles de chispa., con lo que se ponía fin a una era, en la que desaparecía el arma que dio nombre inmortal a los mosqueteros, ¡el mosquete!.
Por más puedo decir respecto al tema., los mosqueteros fueron una unidad de la Guardia del rey compuesta por los mejores soldados de Francia. En combate estaban entrenados al más alto nivel y cuando participaron en las distintas guerras en que intervinieron, lo hicieron con una pericia y temeridad sin par. También fue una oportunidad a la nobleza de clase humilde el poder servir en una unidad Real, ya que solo los más pudientes podían militar en el resto de unidades reales de los reyes de Francia.
Pero empecemos por hablar sobre el origen del cuerpo de los mosqueteros del rey., su origen se basa en un regimiento que el rey de Francia Enrique IV, el cual estaba dotado de carabinas. Este primitivo hecho fraguó en su hijo, Luis XIII, el cual ideó la creación, no de un regimiento, sino de una compañía, la cual fue dotada de armamento más moderno, ¡el mosquete!.
Esta compañía fundada en el año 1622, estuvo dotada de 103 efectivos, cien soldados y tres oficiales, los cuales combinaban formaciones de infantería y caballería. Su nombre francés era “Garde Mousquetaires” o mosqueteros de la Guardia, ya que era una unidad militar Real.
Pocos años después, una segunda compañía fue creada por el Cardenal Richelieu, el cual a la sazón, era el primer ministro de Francia. Richelieu, pare evitar suspicacias por parte del rey y de que este no sospechara que había creado una Guardia paralela a la suya, tomó precauciones.
Disminuyó el prestigio militar de esta segunda compañía, la cual no fue integrada en lo que se conocía como “Maison Militaire du roi de France” o lo que es lo mismo, la “Casa Militar del rey de Francia”, a la que pertenecían todas las unidades militares reales de Francia, como por ejemplo la compañía de los mosqueteros, los "Garde du corps", los "Gardes suisses" y otra serie de unidades militares más.
Esto no sentó nada bien a los nuevos reclutas de la segunda compañía, ya que se les mostraba inferiores a sus compañeros de la primera compañía., en consecuencia, hubo una áspera rivalidad entre ambas compañías, todo por culpa de Richelieu, quien no supo prever las consecuencias de tal acto.
El cuerpo de los mosqueteros no tenía en un principio el prestigio que más tarde tuvo., los nuevos reclutas, como unidad de segunda rama que era, (comparada con otras unidades reales de mucho más abolengo) estuvo compuesta por segundones de la nobleza francesa (los de primer rango militaron en los “Cuerpo du Garde” y “suisses Gardes”) o del extracto más humilde de la nobleza francesa (como unidad Real, no admitía gente que no fuera del estrato nobiliario).
Para estos, la escasa expectativa de no ser los primogénitos de la familia (los cuales heredaban el título nobiliario de la familia a la muerte del padre) les empujaban a un cuerpo como el de los mosqueteros, un lugar prestigioso en el que poder labrarse un porvenir y una carrera militar.
También (fueran o no primogénitos) a la gente de la nobleza francesa de escasa fortuna, y con vistas a crearse fama y fortuna en este afamado cuerpo, les era sumamente interesante ingresar en esta unidad militar.
Pronto se ganaron una reputación en las unidades reales; el “espíritu de cuerpo” y el ambiente bullicioso y competitivo de sus componentes funcionó como camino para promocionarse social y profesionalmente.
Ya que no podían abrirse un hueco en las unidades reales que protegían al rey, destacaron en la función que les quedaba, ¡la rama militar!, convirtiéndose con el tiempo en unidad de élite en batalla.
Su buen hacer hizo crecer su fama, ganándose el favor real y haciéndose populares en la Corte francesa y el pueblo de París. Los mosqueteros recibieron el honor de vigilar el palacio real por el perímetro exterior (además de acompañar al rey en sus viajes). Su función militar era la protección del rey de Francia., pero esta solo se desarrollaba cuando el rey salía de viaje o en campaña militar.
Luis XIII en el palacio del Louvre y Luis XIV en el palacio de Versalles, tenían sus residencias oficiales, (aparte de alguna más) y en las mismas, la guarda del rey era realizada por otras unidades militares reales, los "Garde du corps" y los "Gardes suisses".
Todos los reclutas que ingresaban en el cuerpo de los mosqueteros del rey recibían un intenso entrenamiento, convirtiéndose en una fuerza de combate altamente fiable y potente. Eran capaces de luchar a pie (como infantería montada) y dispar a larga distancia con mosquete y posteriormente fusil, o a corta distancia con una pistola, en ambos casos su puntería era sin par. También fueron concienzudamente adiestrados para luchar cuerpo a cuerpo con el enemigo con espada y con una daga especial llamada “Main-gauche”, la cual que servía para parar y detener golpes de espada.
Los mosqueteros de la guardia estaban preparados para cada situación de combate que se tuviera que realizar., además de luchar a pie, también eran jinetes expertos y podían disparar y combatir a caballo con suma habilidad, para lo cual, recibieron un esmerado entrenamiento similar a las unidades de caballería de los dragones.
Fueron “la créme de la créme” entre las fuerzas del ejército francés., el servicio en tiempo de paz “era de hierro” y en la guerra cuando luchaban, ¡se les temía con razón!, ya que su presencia podía cambiar el curso de una batalla. En los duelos a muerte con pistola o con espada y su daga “main gauche”, eran sumamente letales., muchos nobles franceses lucharon y perdieron la vida en “duelos de honor” con los mosqueteros del rey.
Michel Tellier inició reformas en el ejército francés, una de las cuales refería a los mosqueteros del rey., ya que Michel ordenó que los nobles ya no fueran ascendidos directamente a oficial basadonse únicamente en su rango nobiliario. Los nuevos reclutas, aparte de ser nobles o caballeros, tendrán que haber servido en un regimiento al menos seis meses y haberse distinguido en él o evitar este requisito teniendo en la Corte del Rey de Francia, gente de alto rango que apoye directamente su causa o aspiración a entrar en los mosqueteros.
Antes de ser nombrado oficial de los mosqueteros, el nuevo oficial tuvo que servir por un cierto periodo de tiempo como mosquetero, antes de que éste pudiera ser considerado para tal ascenso.Sin embargo el esfuerzo merecía la pena, ya que el Servicio en los mosqueteros significaba que iban a estar en presencia del Rey, con lo cual, aumentaban las posibilidades de ser recomendado por él para un ascenso.
El cardenal Richelieu murió en el año 1642, con lo que la segunda compañía pasó a manos del nuevo ministro de Francia, el cardenal Mazarino., en el año 1646 por algún motivo desconocido, la segunda compañía de los mosqueteros se hallaba bastante revuelta y con problemas de disciplina., por lo que el cardenal optó por acabar el problema de raíz, procediendo a su disolución.
En ese año de 1646 cada compañía tenía 120 hombres teóricos, ya que no constaban en las listas de las dos compañías los 44 oficiales y suboficiales, seis tambores, cuatro músicos, un farmacéutico, 9 cirujanos, etc. que había en cada compañía, los cuales aumentaban el tamaño de ambas compañías de mosqueteros.
Pero años después cambió de opinión, y decidió volver a crearla como Guardia personal suya, era el año 1657 y la segunda compañía de los mosqueteros fue creada con unos efectivos de 150 hombres.
Tras la muerte del cardenal Mazarino y la toma del poder de Luis XIV en 1661 sin injerencia ya de ninguna persona, la segunda compañía de los mosqueteros que estaba al servicio del cardenal Mazarino, pasó al servicio del rey, (para gran disgusto de los mosqueteros reales, que ahora tendrían como compañeros a sus odiados rivales)., no obstante, estarían juntos pero no revueltos, ya que no consta de que se fusionaran con los mosqueteros reales, sino que se mantendrían como primera y segunda compañía de los mosqueteros del rey.
Los que salieron beneficiados fueron los miembros de la segunda compañía de los mosqueteros, ya que, ¡ahora!, ya podrían sentirse parte integrante de “Maison Militaire du roi de France”, como unidad militar real y por supuesto, con todos los derechos y privilegios que comportaba tal incorporación. Las dos compañías de mosqueteros fueron reorganizadas en el año 1664., la primera compañía tomó el nombre de "mosqueteros grises" ("mousquetaires gris") por el color de sus caballos, mientras que el segunda compañía fue llamada los "mosqueteros negros" "mousquetaires noirs", por el color negro de sus caballos.
Un poco antes, en 1663, consta que ambas compañías contaban con unos efectivos de 300 hombres, si bien se redujeron a 250 en 1668, después de la conquista del Franco Condado en la campaña de la “Guerra de Devolución”. En 1665 el rey de Francia se arrogó el rango de “Capitán” de los mosqueteros, máxima autoridad en dicho cuerpo militar.
Es muy posible que las compañías de los mosqueteros fueran también una especie de, “trampolín”, para la promoción y ascenso militar en la carrera de muchos nobles., este prestigioso cuerpo militar era considerado como una especie de “escuela para la guerra”, en el cual había establecido Luis XIV que a muchos de sus jóvenes integrantes se les proporcionara al menos un año de preparación militar para su futura carrera militar.
Por lo tanto tenemos al cuerpo de los mosqueteros del rey convertido en una suerte de “academia de oficiales” para la nobleza., jóvenes cadetes adquirían durante un tiempo que solía rondas los tres años experiencia militar, y posteriormente, recibían del rey una comisión como oficiales con rango de capitán.
El prestigio y fama del cuerpo de los mosqueteros era grande entre los jóvenes de la nobleza, sin embargo, el pequeño tamaño de la unidad (solo dos compañías) hacía que, aunque la rotación de sus integrantes fuera ágil, el número de sus plazas fuera limitado, (comparado con el alto número de los aspirantes) con lo cual, muchos jóvenes nobles se veían obligados a recurrir a otros cuerpos del ejército francés para hacer carrera militar.Tenemos el ejemplo de los años 1636 hasta 1646, los mosqueteros no participaban de manera sistemática en todas las campañas militares: Lorena, Picardía y Flandes fueron campos de batalla en los que el rey Luis XIII estaba muy interesado, pero en los que no quiere que sean sacrificados sus mosqueteros, en consecuencia, se registraban pocas perdidas en el cuerpo y el número de reclutas que entraba muy pequeño. Los reclutas que eran aceptados en los mosqueteros, pasaban un tiempo en el “cuerpo”, el cual como dije, era un trampolín en la carrera militar que posteriormente desarrollarían en el ejército regular francés.
No obstante eso no quiere decir que no permaneciera entre ambas compañías de los mosqueteros un núcleo de “veteranos”, gente que aguantó mucho tiempo en el cuerpo, ascendiendo según marcaba el escalafón militar y aportando su veteranía al continuo trasiego de jóvenes oficiales que usaron el cuerpo de los mosqueteros como base del desarrollo de su carrera militar.
Esto hizo que el rey Luis XIV recompensara generosamente el esfuerzo de tales soldados, ya que permaneciendo en las compañías de los mosqueteros, perjudicaban sus carreras militares de ascenso, ya que las posibilidades de ascender en el ejército regular francés eran infinitamente más grandes que permaneciendo en las dos compañías de mosqueteros, donde el ascenso por escalafón era lento, y solo la muerte podía dejar vacante un ascenso para los veteranos.
Los veteranos acumulaban antigüedad y recibían ascensos cuando era posible, pero el rey se acordaba de ellos: los 52 mosqueteros más antiguos, recibían una más que generosa pensión por parte de Luis XIV, la cual se valorada en 250 libras anuales.Todo esto, en compensación por su lealtad probada, y haber sacrificado su carrera militar en el cuerpo de los mosqueteros del rey, renunciando a una provechosa carrera militar en el ejército regular.
Aunque es más que posible que muchos de los veteranos sintieran un inmenso orgullo y satisfacción el pertenecer al cuerpo de los mosqueteros del rey., un “espíritu de cuerpo” se impregnó en tales soldados, espíritu que les llevó a la satisfacción no solo de pertenecer a los mosqueteros, sino a ser miembros de una unidad militar de las fuerzas reales., ¡una unidad militar de prestigio!, la cual que protegía al rey fuera su residencia Real, lo cual hizo que tales “patriotas” desecharan sin problemas su prometedora carrera militar en el ejército regular y se contaran entre los más incondicionales del rey.
Comentar un dato curioso que se produjo en el futuro, lo cual da relevancia al “pique” que había entre las dos compañías de mosqueteros. El duque de Borgoña y Delfín de Francia (futuro rey de Francia), llegó a ser un mosquetero en 1689 a la edad de siete años., sin embargo y para no provocar celos entre las dos “quisquillosas” compañías de mosqueteros, éste alternaba el uniforme de las dos compañías.
Su armamento solía constar de espada, fusil y dos pistolas, complementado con un sueldo medio de 25 libras mensuales. Su ropa era completamente roja bordeado con hilos de oro, botones de oro y ojales, el equipo del caballo era tela roja mezclada con oro, para la 1ª compañía. Botones, ojales, plata trenzada para la 2ª compañía. Sombrero de fieltro negro con adornos de oro o plata con pluma blanca. La característica de la ropa de los mosqueteros, el sobreveste era sobre todo un atuendo sin mangas juntando bajo el brazo, paño azul forrado de rojo, adornado con plata y decorado de acuerdo a la graduación militar en el pecho y la espalda, con una cruz de terciopelo blanca flor de lis de plata en rama, las llamas de color rojo y plata para la 1ªcompañía, amarillo y plata para la 2ª compañía.
En época de guerra, normalmente se solía dividir las funciones de campaña con las de protección del rey., así 100 soldados de cada compañía se quedaban con el rey, mientras que los otros casi 150 soldados que participan en las campañas militares que hubiera. La primera compañía de mosqueteros tenía su base en el número 2 rue du Bac, en París, mientras que la segunda compañía, la tenía en el barrio de Saint Antoine, también en la capital parisina.
A lo largo del siglo XVII, los mosqueteros del rey se distinguieron en el asedio y toma de varias fortalezas. Labores militares y labores de custodia Real del rey, fueron funciones que los mosqueteros debieron conjugar en las diversas campañas militares en las que el rey se personó en ellas. Allí tenemos a los mosqueteros, custodiando al rey marchara este a caballo, a pie o en carruaje., también los encontramos en la tienda de campaña del rey, custodiando el recinto.
Su participación en combate en el siglo XVII fue habitual en todos los campos de batalla, y aunque no he encontrado mucho sobre el tema, expondré lo que encontré allí donde los mosqueteros tuvieron presencia física. Parece que sus primeras campañas militares fueron en 1627, donde los mosqueteros participan en el rescate de la isla de Ré, y posteriormente ese mismo año, en el asedio de La fortaleza de la Rochelle, donde los protestantes “hugonotes” eran asediados por las fuerzas francesas lideradas por el primer ministro francés, el Cardenal Richelieu., para el cual, era una misión sagrada acabar con los protestantes de Francia.
No obstante, las misiones de protección del rey para los mosqueteros eran prioritarias, y las oportunidades de participar en batalla eran escasas., así que la siguiente misión militar en la que participaron los mosqueteros, fue mucho más tardía, en lo que se llamó la “Guerra de Devolución”, en los años 1667-68.
Luis XIV de Francia se había casado con una de las hijas de Felipe IV de España, cuyo nombre era María Teresa. El rey de Francia pretextó de que la dote de su esposa no le había sido entregada, así que decidió cobrársela por si mismo invadiendo en Sur de los Países Bajos españoles, con el objetivo de tomar las principales plazas flamencas que lindaban con el Norte de Francia. Indirectamente lo que Luis XIV pretendía, era que la frontera española, la cual estaban peligrosamente cercana con París, se alejara bastante, por lo que la toma de territorios del Sur de los Países Bajos, era una buena medida para alejar (en caso de una nueva guerra entre Francia y España) la frontera española de París.
La guerra duró entre los años 1667-68, pero fue una guerra fácil., el poderío militar francés en aquellos años era grande y la potencia militar española había acusado la derrota ante los franceses en la batalla de la Dunas en 1658, pasando entonces los franceses a ser la principal potencia militar de Europa y convertirse España en una potencia de segundo orden (la cual desde inicios del siglo XVI hasta mediados del XVII no había tenido rival en el campo de batalla). Luis XIV iba a la cabeza de las fuerzas francesas, y protegiéndole le acompañaba el cuerpo de los mosqueteros., las fuerzas fueron divididas en tres grupos: El rey Iba a la cabeza con 35.000 hombres, otro cuerpo formado por 8.000 hombres fue enviado hacia la ciudad costera de Dunkerque, y otro más de 4.000 soldados mandado por el general Turena, marchó hacia el Luxemburgo.
Las operaciones en Flandes fueron victoriosas para el rey Luis XIV ante un ejército español inferior en número y calidad al de su contrincante. Entre junio y agosto cayeron numerosas plazas flamencas en el Norte de los Países Bajos bajo las armas francesas como: Lille, Bergues, Furnes, Armentières, Courtrai, Menin, Douai, Tournai, Oudenaarde, Ath, Binche y Charleroi. Tenemos la referencia de que los mosqueteros participan en la toma de la ciudad de Valenciennes en el año 1667., estos despiertan la admiración del ejército francés, ya que aparte del coraje demostrado en batalla, desmontan de sus caballos y se lanzan en tromba sobre las puertas de la ciudad, penetrando en ella como tropa de infantería y despreciando el peligro de tal acción.
Ese año de 1667 el cuerpo de los mosqueteros del rey recibía un nuevo jefe como Capitán de la unidad, (era la máxima autoridad de la unidad militar por detrás del rey, jefe absoluto de la misma) este hombre se llamaba Charles de Batz-Castelmore D'Artagnan, aunque todos le conocemos por el famoso D'Artagnan de las novelas de Alejandro Dumas. La invasión de Holanda por Luis XIV en el año 1672, ofreció una oportunidad más a los mosqueteros para que demostraran su valía en combate.El rey Luis XIV veía con inquietud el crecimiento económico de Holanda, de la cual temía que sería un duro rival para sus intereses, ya que los precios competitivos podían molestar el creciente comercio que Francia estaba levantando.
Así sin pensarlo mucho, Luis XIV decidió invadir el país., el él mismo, el rey de Francia que había acumulado en la frontera española el mejor ejército de la época, 120.000 hombres. Entre las unidades del ejército francés Luis se trajo un buen ´numero de sus unidades reales, para que le acompañaran en la campaña militar en ciernes. Entre ellos destacaban el cuerpo de los mosqueteros del rey, las dos compañías al completo, 500 mosqueteros., como se comentó en la época, “todos gentiles-hombres elegidos, engalanados con su juventud y su buena apariencia”.
La guerra fue enconada y a cara de perro, ya que los holandeses se defendían como fieras protegiendo su país del invasor francés., incluso en momentos dados, llegaban a romper los diques de contención para que sus aguas interrumpiesen las operaciones del ejército francés. Respecto a la intervención de los mosqueteros en combate tenemos el siguiente dato., En mayo de 1673 el ejército de Luís XIV se dirigió hacia la ciudad de Maastricht. El sitio fue duro, La ciudad estaba seriamente fortificada y bien provista de defensores, los cuales se defendieron con valor y destreza., su jefe no era menos enérgico, curiosamente era francés, el cual se llamaba Fariaux. Pero finalmente la ciudad fue tomada al asalto el 25 de junio de 1673., el día anterior los combates para asaltar la ciudad (el rey de Francia estaba en persona en la jornada) fueron furiosos y los mosqueros, dirigidos en persona por el mismo D’Artagnan, habían sufrido serias bajas. Pero el día 25 se dio el asalto final., los mosqueteros podían haberse negado, ya que habían sufrido mucho y estaban cansados y diezmados, ¡pero no se negaron a cumplir con su deber!.
Los atacantes, la 1ª compañía de los Mosqueteros del Rey, atacaron con valentía y arrojo encomiables bajo el mando del capitán D'Artagnan., el asalto fue victorioso y la fortaleza fue alcanzada, venciendo la resistencia de los defensores holandeses, entre los que se contaban fuerzas auxiliares españolas.
Pero el precio para los mosqueteros fue terrible, D´Artagnan murió en el asalto, posiblemente en la puerta de Tongerse, allí donde se realizó el asalto., se dice que murió de un disparo recibido en la garganta. El resto de los mosqueteros no acabó mejor, de los 250 efectivos, 130 murieron o fueron gravemente heridos. Al llegarle la noticia de su muerte, Luis XIV lloró a su valeroso mosquetero y alabó sus méritos. El final heroico y el carácter extraordinario de ese gascón, le valieron esa reflexión: "D'Artagnan y la Gloria tienen el mismo ataúd."
Aquí pongo punto y final a la presencia militar de los mosqueteros en los campos de batalla en el siglo XVII, ya que no he tenido más fortuna en mi búsqueda sobre el tema. Comentar que encontré una ordenanza fechada en el año 1687, la cual regulaba oficialmente (llevaba introduciéndose la misma años atrás) el fin de la utilización de los mosquetes (por las tropas francesas) por los nuevos rifles de chispa., con lo que se ponía fin a una era, en la que desaparecía el arma que dio nombre inmortal a los mosqueteros, ¡el mosquete!.
Por más puedo decir respecto al tema., los mosqueteros fueron una unidad de la Guardia del rey compuesta por los mejores soldados de Francia. En combate estaban entrenados al más alto nivel y cuando participaron en las distintas guerras en que intervinieron, lo hicieron con una pericia y temeridad sin par. También fue una oportunidad a la nobleza de clase humilde el poder servir en una unidad Real, ya que solo los más pudientes podían militar en el resto de unidades reales de los reyes de Francia.
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