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viernes, 29 de marzo de 2013

MI GRANADA: LA ABADIA DEL SACROMONTE

La fundación de esta Abadía dió lugar desde el s.XVII al establecimiento de los gitanos granadinos en cuevas que abrieron en el camino que a ella conducia, ya que se dedicaban a aprovechar la gran concurrencia de devotos y visitantes a las que proporcionaban distracción, diversión, o un porvenir leido en sus manos. El Sacromonte como barrio es la auténtica Meca de la Zambra de donde han surgido muchos de sus más famosos artistas.
El camino, que tiene unas vistas maravillosas de la fuente del Avellano, quedan cuatro de las cruces monumentales de las que por miles fueron colocadas en este monte Ilipulitano durante el s. XVII por los distintos gremios, familias y personas devotos de estos "santos lugares". Debajo de la Iglesia se encuentran las catacumbas donde sufrío martirio S. Cecilio, primer obispo y hoy Patrón de Granada.
Se ubica este complejo Sacromontano sobre el monte Valparaiso, una de las colinas que conforman Granada, llamada por ello "la ciudad acrópolis". Desde este lugar se divisa un bello panorama: La Alhambra, la ciudad cristiana, el Albayzín, Jesús del Valle... El acceso se puede realizar bien por el Camino del Sacromonte, que se inicia en el Peso de la Harina situado en la mitad de la Cuesta del Chapiz, o bien por el Camino de San Antonio partiendo de Haza Grande. La actual legislación -Ley Patrimonio Histórico Español y Andaluz- le concede el carácter de Bién de Interés Cultural (B.I.C.) lo que conlleva el más alto nivel en su protección.
El Sacromonte representa, tanto religiosa como artísticamente, uno de los testigos más significativos de nuestro pasado cultural, imprescindible para comprender la Granada de la Contrarreforma. Comienza su historia con una serie de hallazgos de reliquias y textos, objeto de gran polémica. El primero de ellos fue en 1588 cuando al destruir la Torre Turpiana -alminar de la mezquita mayor de la medina musulmana- para edificar la Catedral, se encontró una caja que contenía una tabla con la imagen de la Virgen, un lienzo, un hueso y un pergamino con un texto escrito en latín, árabe y castellano. Posteriormente se encontraron en el monte Valparaiso los "libros plúmbeos", láminas de metal escritas en extraños caracteres así como otras reliquias. La finalidad de las reliquias y textos que posteriormente se dan como falsas, era la de conseguir la integración política e ideológica de los moriscos en la monarquía, así como de fijar la antigüedad de la Granada cristiana.
Desde los primeros hallazgos la zona se convirtió en centro de peregrinación. Cada nuevo descubrimiento era motivo de fiesta. Aristocracia y organizaciones corporativas celebraban procesiones y se levantaban cruces conmemorativas de tales hechos. Cruces como la de los maestros hiladores de la seda (1604), la de los ganapanes o palanquines de las plazas Nueva y Bib-rambla (1602) y la realizada en 1595 por los canteros y soldados de la Alhambra. De las 1.200 cruces erigidas solo quedan cuatro. Tras un largo proceso, las reliquias son declaradas auténticas y el Arzobispo de Granada D. Pedro de Castro Cabeza de Vaca y Quiñones, funda en 1607 esta Iglesia Colegial dedicada a San Cecilio para culto a los mártires. Se convierten las Santas Cuevas en un espacio ritual que concentrará las prácticas religiosas de la sociedad contrarreformista. La necesidad de sacralizar no sólo la ciudad sino también su entorno dará lugar a la aparición de los Montes Sacros que surgen, no en el barroco (s. XVII) aunque esa será su época de mayor esplendor, sino a fines del siglo XV y en Italia. La idea de la creación de estos "montes sacros" se debe al franciscano Fray Bernardino Caimi tras un viaje que realizó a Tierra Santa.
El complejo Sacromontano comprende: - Las Santas Cuevas. (lugar del hallazgo). - La Abadía (s. XVII-XVIII). - El Colegio Viejo de San Dionisio Areopagita (s. XVII). - El Colegio Nuevo (s. XIX). El Plan de Ordenación se encargará a Ambrosio de Vico, arquitecto y testigo de los hallazgos. Iniciadas las obras hacia el 1600, no se terminarán hasta el s. XIX. La traza la hizo el jesuita Pedro Sánchez y el cantero fue Ginés Martínez de Salazar, pero de ese primer proyecto, y debido a la marcha a Sevilla en 1610 del arzobispo Castro -su comitente-, sólo se realizó el patio, la iglesia y la nave del sur. Las obras se continuaron en 1711 gracias a las aportaciones del arzobispo D. Martín Azcargorta.
LAS SANTAS CUEVAS 
Entre 1595 y 1597 se acometieron las primeras obras con el desenterramiento de las mismas para posteriormente reforzar y valorar aquellas en donde se tenía constancia de que había sido lugar de martirio. El conjunto de las cuevas aparece delimitado por un muro de ladrillo con almenas curvilíneas y decorado con estrellas, círculos, flores, etc. y el escudo del fundador, así como el año de su construcción (1598).
Entrando a las Santas Cuevas encontramos un altar a cuyos lados se veneran dos figuras de cera traídas de Roma en 1843 con las reliquias de los mártires Victor y Leoncio. Una réplica sacada por puntos del Cristo de las Cuevas o del Consuelo obra de Miguel Zúñiga encargada a este escultor en 1987 por el entonces hermano mayor de la Cofradía D. José González Valenzuela. Descendiendo una escalera situada bajo el altar antes mencionado se pasa a las Santas Cuevas donde aparecen varias capillas como: Capilla de la Dolorosa.
Capilla de Piedra. Aquí se halla una gran piedra a la que la fantasía popular atribuye la virtud de conceder marido dentro del año a la mujer que la besa. Capilla de Santiago. Según la tradición aquí celebró el Apostol Santiago la primera Misa en España, pues se dice que aqui se le aparecio por primera vez la Virgen, y no en Zaragoza. Tiene un retablo de fines del siglo XVII. Centrando el altar figura una Inmaculada de Duque Cornejo y a sus lados dos figuras de Santa Lucía y Santa Teresa. Otra especie de capillita (u horno donde sufrieron el martirio), está protegida por una reja y dentro de ella un pequeño busto de San Cecilio y la Cruz que según la tradición llevaba San Juan de Dios cuando pedía limosna por Granada. Fue este recinto el que daría inicio a todo el proceso de excavación ya que en 1594 dos personas llamadas Francisco Hernández y Sebastián López que buscaban tesoros encontraron una cueva y en ella unas láminas de plomo que expresaban que aquí había sufrido martirio el cuerpo de San Tesifón, hallándose posteriormente el horno, cenizas y varias láminas sobre el martirio de San Cecilio y San Hiscio. Junto a las Cuevas se halla el cementerio de los canónigos.
LA ABADÍA 
El proyecto encargado a Pedro Sánchez (1614) y que tenía como referente inmediato El Escorial no llegó a verse concluido ya que, la muerte de Castro, supuso un fuerte recorte y la posterior eliminación de los planos de Pedro Sánchez. El patio es el elemento más destacado del conjunto. Los cuatro lados tienen galerías con columnas toscanas sobre las que descansan arcos de medio punto moldurados y con ménsulas en la clave; en las enjutas -espacios que hay entre los arcos- aparecen tondos con el escudo de Castro y estrellas de Salomón. En el piso superior se abren vanos rectangulares acodados, entre pilastras. Si el cuerpo inferior es de cantería, el superior es de ladrillo, ofreciendo una nota de color al conjunto. En el centro del patio cuyo pavimento es de canto rodado se ubica una gran fuente.
LA IGLESIA 
Dedicada a la Asunción, presenta varias etapas en su construcción (ss. XVII-XVIII). En un principio se proyectó con una única y estrecha nave que remataba en el crucero. Actualmente, -desde el s. XVIII- es de planta de cruz latina, con tres naves, crucero, Capilla Mayor y Coro en alto, a los pies. La nave central se cubre con bóvedas de cañón y las laterales, de menor altura, y abiertas a la central con arcos de medio punto, tiene bóvedas de arista. Sobre el crucero cúpula, cuyas pechinas acogen el escudo del fundador. Esta sencilla estructura de la iglesia, se ve enriquecida por la gran profusión de elementos decorativos: lienzos, esculturas, retablos y la sillería del Coro. Esta fue realizada entre 1615-1617 por Francisco Díaz del Rivero, suponiendo uno de sus primeros trabajos en Granada. En la Capilla Mayor destaca su retablo que cubre todo su testero, adaptándose a su forma semicircular. Atribuido a Blas Moreno (1743). Es de un solo cuerpo y tres calles, separadas por estípites -elemento sustentante característico de los retablos del s. XVIII-.
En la calle central se ubica el manifestador que acoge el Sagrario y a ambos lados esculturas de los santos mártires bajo las aque se guardan sus cenizas. La cornisa se rompe por un gran medallón con un relieve de la Asunción -titular del templo-. Se remata con relieve de la Trinidad y apóstoles. Los retablos laterales del crucero presentan la misma estructura: un único cuerpo y ático. A los pies de la iglesia, en la nave lateral derecha se abre la capilla en la que se venera a la Virgen del Consuelo o de las Cuevas. Enfrente sobre un altar se encuentra el Cristo del Consuelo o de los Gitanos, tallado por José Risueño en 1695 por encargo del Cabildo. Junto al altar mayor, a la derecha, está la Capilla del fundador, D. Pedro de Castro y Cabeza de Vaca. De pequeñas dimensiones, alberga el mausoleo del fundador, que aparece de rodillas y en actitud orante. A la izquierda del altar mayor entramos en la Sacristía, de planta rectangular. En ella destacan una mesa de cálices con incrustaciones de mármol y sus cajoneras, fundamentalmente el remate de éstas, junto al muro, donde entre estípites se ubican marcos rectangulares con lienzos de temas religiosos que alternan con otros ovalados con espejos.
EL MUSEO 
La gran cantidad de obras de arte que posee esta fundación se han reunido en un museo, quedando aún otras obras en distintas dependencias. Se ubica en la antigua zona dedicada a la clausura, en su planta baja y accediendo por una interesante puerta tallada en madera donde figura el escudo del fundador. Tres salas acogen sus obras. Unas pequeñas vitrinas empotradas en la pared a modo de alacena y cubiertas con puerta de madera albergan una colección de objetos de culto, una magnifica muestra de la pintura flamenca de Gerard David (pintor que viene con la Corte de Carlos V) denominada "Virgen de la Rosa"; un calvario tallado en marfil de Alonso Cano, y unos pequeños cuadros con incrustaciones. En las paredes una pintura de "La Inmaculada" atribuida a Pedro de Raxis (pero probablemente sea de la Escuela Sevillana) que sobre una media luna invertida resalta sobre los magníficos fondos arquitectónicos de la obra. Cinco cuadros del siglo XVI rodean la parte alta de la sala con episodios de la Vida del Gobernador del Perú, Casa de Castro, padre del fundador de la Abadía.
Otras importantes pinturas: La Sagrada Familia y Coronación de la Virgen de José Risueño, San José y El Niño de Juan de Sevilla. "Nacimiento", de Bocanegra y de este autor los tres Arcángeles (Miguel, Gabriel y Rafael) y el Ángel de la Guarda. Dentro de la colección pictórica aparecen los retratos de algunos hijos ilustres de la fundación y protectores de ésta y el cuadro del "Papa Gregorio VII" obra de Gómez Moreno. Entre las esculturas cabe destacar, la "Virgen con el Niño" en brazos, regalada al Colegio por el Cabildo de Zaragoza en 1612. Una "Inmaculada" de Pedro de Mena; "Virgen con el Niño" de Duque Cornejo. El "Buen Pastor" (niño de los pucheros) de José Risueño. En vitrinas se exhiben algunos incunables y códices, entre ellos uno de San Juan de la Cruz, libros de Coros con miniaturas, manuscritos árabes con materias de religión, derecho, gramática, historia, matemáticas, con rarezas bibliográficas como -Generalidades sobre la Medicina- de Averroes. En otra vitrina se halla la plancha de la plataforma de Ambrosio de Vico, colección de monedas, planchas de grabado, carta de Pizarro al Emperador y muestras de los libros plúmbeos.
CELEBRACIONES LITÚRGICAS EL CORPUS CHICO 
El Corpus Chico se celebra con gran solemnidad en la Abadía del Sacromonte durante la Octava del Corpus (Octava: actos religiosos que se celebran los ocho días siguientes al Corpus). Con tal motivo se celebra Misa solemne, Exposición del Santísimo, Procesión claustral con pasadas por varios altares. Los cultos se remontan a la fundación de la Abadía, hacia 1609.
 FIESTA DE SAN CECILIO. 1 de Febrero En el año 1600 azotaba a la Ciudad de Granada y a su Reino una temible epidemia de peste, mientras se celebraba en la ciudad el Concilio Diocesano que decidió la autenticidad de las Sagradas Cenizas de San Cecilio y sus compañeros Mártires (Torcuato, Indalecio, Tesifón, Esequio, Hiscio y Segundo). A Cecilio se le identifica con el ciego que fue sanado milagrosamente por el propio Jesucristo con barro y saliva en la piscina de Siloé y que una vez convertido vino a España a las órdenes de Santiago.
Su festividad en el calendario mozárabe se commemoraba el 1 de mayo. Por decreto del Arzobispo de Granada en 1646 (archivo del Ayuntamiento) se declara el 1 de febrero como día festivo en su honor. Su templo en la ciudad fue el único que permaneció a disposición de los cristianos en la época nazarí. Patrón principal de la Iglesia y Diócesis de Granada, en que la ciudad sube al Sacro Monte en devota, popular y festiva romería, presidida por su Excelentísimo Ayuntamiento en Cabildo y bajo mazas, con su Pertiguero, Porteros, Palafreneros, Fanfarrias y Heraldos. Se celebra una solemne función religiosa en la Abadía, cumpliéndose un muy solemne ceremonial tradicional, previamente concertado en su realización por los ilustrísimos Señores Comisarios del Municipio y Cabildo Sacromontano, durante el cual se efectúa la ritual ofrenda de flores de tela e incienso en lágrimas, llamada estoraque, en cajas de taracea granadina, que se presenta a San Cecilio en nombre de la Ciudad y de su Reino.
SEMANA SANTA
La Semana Santa se celebró en Granada probablemente desde la Reconquista, aunque los datos disponibles son del XVI. En 1573 se prohibieron las cofradías de disciplinantes que volvieron a ser autorizadas en 1611. Muchas cofradías nacen hacia 1830 ya que las existentes en siglos anteriores se habían ido disolviendo principalmente a finales del siglo XVIII. A partir de 1926 con el Cardenal arzobispo Casanova es cuando tiene lugar el verdadero resurgir que llega hasta nuestros días. La procesión, llamada popularmente de los Gitanos, fundada en 1939 por un grupo de devotos del Cristo deciden constituir de forma oficial una cofradía. El 14 de mayo de 1939, el abad D. José Jiménez Casquet, bendice la hermandad con el nombre de Cofradía del Cristo del Consuelo. Durante los años 1969 a 1977 fecha que ejerce de Hermano Mayor a D. José González Valenzuela consigue procesionar junto al Cristo una Virgen de palio con el nombre de María Santísima del Sacromonte.

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